martes, 30 de diciembre de 2014

Capítulo ocho

El forcecejo que habías dejado de lado unos minutos atrás se hizo presente. Peleabas contra el agarre de Pedro pero él no te soltaba, solo repetía una y otra vez que te calmaras

Quién mierda se cree?

- Ya "redimiste" tu "corazón agobiado". - la ira había vuelto y te estaba consumiendo por completo. - Alguien nos vio, verdad? Algún fotógrafo o paparazzi nos vio, no es cierto? Y claro como el señorito tiene que mantener la imagen frente a su público hizo su acting de correr desesperado a consolar a la mujer llorando, no?

Gritaste y lloraste pero esta vez el llanto tenía un 50% de bronca.

- Te aviso que acá no entran los paparazzi a no ser que vengan a la conferencia de prensa así que podés acabarla con tu acting de nene arrepentido pidiendo perdón. - habías conseguido zafarte de su agarre y estabas dando vueltas por todo el cuarto mientras le gritabas.

La bronca estaba siendo opacada por el dolor de nuevo y el llanto se iba a volver a transformar en el que te deja débil y expuesta.

NO QUERÍAS. NO.

Bajaste la mirada tres segundo para recobrar compostura.

DEMASIADO TIEMPO.

Pedro te había vuelto a agarrar e intentaba calmarte.

JA!

Volviste a forcejear y a pegarle (como desde que lo viste), mientras él seguía intentando sujetarte como antes.

Sin embargo, esta vez no se limitó a solo agarrarte contra sí. En un abrir y cerrar de ojos estabas pegada a una de las paredes blancas del vestuario con su cuerpo (literalmente) sobre el tuyo.

- Ya basta! - gritó y vos por acto reflejo (o no? No lo sabés) quedaste quieta y muda. - Basta. Acabala de una vez Paula.

Su respiración agitada, debido al forcejeo que tenían hasta recién, chocaba con tu boca y sus ojos miel te miraban fijamente. Pero no con odio, bronca o sobrándote (como de costumbre). En ellos había fiereza mezclado con súplica (y ahora la perdida, definitivamente, eras vos).

- Perdón. Yo... De verdad... Yo... - sus manos sostenían las tuyas contra la pared. Sus caderas estaban pegadas a las tuyas (y no pudiste notar ese contacto hasta que tu cabeza se calmó... sólo un poco). Su tórax subía con rapidez (al igual que el tuyo) chocando y provocando un roce constante.

La voz de Pedro había salido casi como un gruñido al decir las palabras anteriores, luego de las cuales bajó un poco su cabeza.

Puteaste por dentro el que lo haya hecho porque cuando levantó la mirada sus ojos terminaron de ablandarte por completo. Este era uno de esos momentos donde tu cerebrito es opacado por los impulsos del resto de tu cuerpo.

Sus ojos estaban casi marrones cuando volvieron a enfocarse en vos... Definitivamente tu razón estaba enterrada en el décimo tercer subsuelo de tu mente, porque un escalofrío te recorrió de pies a cabeza en el momento que se pegó más a vos (si eso era posible) y su boca quedó a centímetros de la tuya. Era la tercera vez en el día que estaban así y en cada nueva situación mayor era el esfuerzo que tenías que hacer para no pensar en cómo besaría, cómo se sentirían sus labios sobre los tuyos.

- Yo no lo hubiera hecho, Pau. - susurró con voz ronca.

Agradeciste (más o menos) porque ya tu inconsciente (digamos) te estaba jugando una mala pasada. Pero... Por qué sus voz salió de su boca con ese tono. Sólo hizo que no pudieras protestar, ni insultarlo, ni siquiera cruzó por tu cabeza el hecho de moverte de donde estabas (aunque todos sabíamos que si él se lo proponía podría retenerte ahí todo lo que quisiese... sus músculos desgraciadamente no están de adorno).

- No lo sabía. - continuó y supiste que Federico le tuvo que haber dicho el por qué de tu reacción.

Tendiste a moverte.

- Podés parar? - dijo. Sus caderas volvieron a empujar las tuyas para retenerte. Sin embargo el pequeño roce te nubló la vista (por no decir todos los sentidos). - No me lo dijiste. No lo sabía. Nunca lo hubiera hecho, Pau. Te lo prometo. Nunca. - dijo en un tono aún más bajo.

Podías ver el brillo de sinceridad en sus ojos. Sinceridad pura. Nunca lo viste así en lo que va del año (y creés, en ninguna de las veces que viste fotos en los periódicos o en algún programa de espectáculo, de los pocos que había en París).

- Te creo. - y lo hacías; no sabés por qué, pero lo hacías.

De reprente, no hubo palabras. Sólo sus respiraciones un poco aceleradas pero no encontrabas justificativo para eso.

Pedro te miraba. Vos lo mirabas.

Un pequeño tirón o contracción de tu cuerpo (de esas que suceden de la nada) provocó un mínimo movimiento en vos y él por/como reacción golpeó sus caderas contra las tuyas una vez más.

En el punto justo.

Jadeaste. Jadeó.

Mierda!

MIERDA!

Sus miradas seguían conectadas pero los ojos de Pedro ardían. El leve tono miel se tornó marrón oscuro.

Giró las caderas sobre las tuyas.

Jadeaste. Jadeó.

MIERDA.

Otra vez pensaste.

Y en ese instante quisiste reaccionar porque esto estaba mal... Para el culo. Sí! Quisite!  Porque ni bien tu cabeza inició con ello otro giro de cadera te quitó la poca razón y aire que tenías.

Jadeó.

Pegado a tu oído.

Jadeaste.

Su mano apoyada en la pared.

Sus ojos, y los tuyos... Igual que hace 5 minutos.

Un giro más.

- AH! - gemido. No sabías de dónde salió hasta que te diste cuenta que fue de tu propia boca.

Lo sentiste. Justo en el punto donde se unen tus piernas.

Su erección estaba clavada justo ahí y te quitaba todas las fuerzas que podías llegar a tener.

- Pedro... - y no sabías qué más decir. Querías/necesitabas que sus caderas se movieran otra vez.

- Así? - giró y empujó hacia adelante.

- AH! - estabas exitada. Mucho. Podías sentir cómo tus bragas estaban empapadas y...

Giro. Empuje.

- AH! - tus brazos subieron a sus hombros. Necesitabas sostenerte de algo antes que tus piernas perdieran toda su fuerza.

- AH! - levantaste la mirada que habías bajado hace unos segundos y lo miraste. Esta vez el gemido fue suyo.

Otra vez.

Giro. Empuje.

Giro. Empuje.

Giro. Empuje.

La presión entre tus piernas te estaba destrozando. Estabas a punto de alcanzar el clímax y no se habían ni tocado.

No podía pasarte esto a vos... Con él. No! Pero... Ah... Se sentía... Ah... Tan bien... Ah.

- Pedro!

Pero ese no había salido de tu boca...

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Ya sé! Todos esperaban q se re dieran, pero como soy mala... Muajajajaja.

Espero que disfruten la nove. Comente pls.

Los quiero.

Nare @nare_pauchaves

Lean estas noves que están geniales.

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lunes, 29 de diciembre de 2014

Capítulo siete

Se lo pediste. Bien o mal. No importa. Pero se lo pediste. Él no lo sabía, porque por obvias razones, nunca se lo mencionaste.

Vos... Vos... No podías con eso. No lo soportabas. El nudo en tu garganta apareció en el momento que frenó el auto (porque durante el trayecto tu consciencia sólo te dejaba gritar). Los 10, 15 minutos del trayecto tu cabeza solo proyectaba las mismas imágenes. Una y otra vez. Diecisiete años habían pasado pero el dolor nunca cesó ni se calmó.

El día había empezado... Pensaste unos segundos la palabra... Distinto. Te habías sentido distinta para con Pedro. Sentiste algo que jamás habías sentido con él (según vos, porque muy, MUY, en el fondo tu... eemm... cuerpo? Gritaba otra cosa). Eso mismo te hizo sentir frágil, sentiste la necesidad de que ÉL te diera un abrazo, lo que llevó a tu yo consciente (o inconsciente, ya no sabías bien cuál de los dos) a reaccionar de la forma que lo hiciste durante cada una de las situaciones desarrolladas en el día y hasta ahora con Pedro.

Al subirte a su auto tu maquinita cerebral había comenzado con sus típicas vueltas y vueltas comunes en ella (bah, en vos) cada vez que surgían situaciones "extrañas" con Pedro. Hasta que el imbécil, se encargó de apagar cualquier tipo de nuevo pensamiento (ponele) que tu cabeza estaba formado sobre él.

Cuando la velocidad aumentó, la cara de tu mamá apareció frente a vos y...

Lágrimas caían por tus mejillas de nuevo. Por qué tenía que cobrarte el rodillazo de esa forma? Eh? Por qué?

Cuando llegaron solo cuatro palabras salieron de tu boca y después, con un paso acelerado (cuasi trote) te metiste dentro del club. Estabas llegando a la entrada cuando levantaste la mirada y viste a Federico que (como buen amigo que fue para vos todo este año) te abrazó con fuerza tratando de calmarte y preguntándote qué había sucedido.

No debiste decírselo, es su hermano. Pero la ira/furia/odio hacia el pelotudo ese pudo más y nubló cualquier pizca de bondad que haya aparecido para con él. Le contaste a Fede mientras llorabas mares en sus brazos. Él puteó a su hermano en mil idiomas y te abrazó más fuerte. Te aferraste a él con todo tu fuerza y escondias tu rostro en su cuello dejándolo acariciar tu cabello mientras te decía cosas para relajarte mezclados con chistes (para sacarte alguna que otra sonrisa) y creíste haber escuchado pequeños insultos susurrados hacia Pedro.

Cuando ya te calmaste un poco, Fede te dijo que fueras a los vestuarios a respirar un poco por que los baños de servicio seguro estarían llenos de periodistas y, a decir verdad, todos te tenían más que fichada y sabían de sobre manera quién eras y a quién "representabas". Tomaste su consejo, pero antes de irte le suplicaste que no fuera con Pedro. No querías meterlo en esto (bah más de lo que ya lo hiciste abriendo la boca). Ojo, la cosa no era por Pedro... Pufff... Por vos ojalá se mate solo. El tema era Fede. Era su hermano y lo amaba (obvio), y vos como amiga no querías verlo mal.

Fede te sonrió de costado y te inclinó la cabeza para que te fueras. Hiciste una pequeña mueca y seguiste camino a vestuarios, 10 pasos diste y te volteaste a verlo, pero ya no estaba. Suspiraste. No podías preocuparte más (por ahora) de ese problema, tu cabeza no te dejaba.

Llegaste a vestuarios y fuiste hasta el baño a mojar tu cara y poder terminar de tranquilizarte, pero en el momento en que levantaste la cabeza luego de mojarte la cara, el espejo (bah, tu cabeza reflejada en el espejo) se encargó de repetirte el mil veces más los recuerdos que deseabas olvidar con todo tu ser.

Lloraste (otra vez). Te sentaste en uno de los silloncitos que había ahí, y simplemente lloraste. Querías a tu mamá con vos. Querías abrazarla, besarla, o decirle un simple te amo. Y con eso en tu cabeza, corazón y organismo entero te dormiste (suponés) porque después de cerrar los ojos no volviste a abrirlos.

Bueno, eso hasta que sentiste un suave respiración sobre tu cuello y luego sobre tu rostro. Tus párpados se levantaron dando paso a la luz de la habitación, bah la luz que se fugaba entre el espacio que había entre tu cara y la de él (que cabe destacar, no era mucho).

Sus ojos miel estaban atrapados en los tuyos (y los tuyos en los de él). Su cara de preocupación te dio ternura y (hasta incluso) pena. Lo veías ahí callado, sólo mirándote. Tu mirada bajó a sus labios y...

Pum.

- No me toques! No te quiero cerca Pedro! Sos una mierda! - gritaste cuando tu mente recuperó consciencia y los recuerdos la (te) invadieron. Lo empujaste haciendo que perdiera el equilibrio y callera de espalda al suelo.

Otra vez tus ojos picaban. Sabías lo que seguía y no le ibas a dar el lujo de verte llorando. Eso era signo de debilidad estando con él t no te lo podías permitir.

Bueno eso hubiera sido bueno, sino fuera porque ya estabas hecha un mar de lágrimas de nuevo. Tus manos subieron a tu cara de manera casi automática y tus recuerdos estaban ahí otra vez. Llorabas sin parar y en eso (así como si nada) lo sentistes abrazarte (y sí, para qué ibas a decir que sentiste unos brazos que te rodearon y bla bla si eran los únicos en la habitación). No ibas a aceptar nada de él, menos un abrazo.

Dicho esto, empezaste a forcejear con él para que te soltara. Te movías en sus brazos para poder "escapar" mientras llorabas y le pegas en su pecho (duro como una pared).

- Soltame Pedro. Soltame. Sos una mierda. Dejame en paz. Dejame. - gritaste aún luchando (por así decir) contra él.

Él sólo te apretó más contra sí. Sin decir ni media palabra (desde que abriste los ojos que no decía nada).

- Dejame. Dejame. - repetiste esta vez tu voz estaba más acaparada por tu llanto que por tu grito. - Por favor, Pedro, dejame. Por favor. - y eso último lo dijiste ya susurrando mientras envolvias las manos en su cuello y llorabas aferrada a él.

Ya no podías más. Tus recuerdos siempre te dejaban sin fuerza (física y mental).

Dolía. Dolía mucho.

Seguías llorando, pegada a Pedro, aferrada a él como una pulga. Te sentías débil, frágil. Siempre que estabas así necesitabas irte a "resguardar". Irte a un lugar seguro. Tu lugar seguro el cual era el único capaz de darte algo de paz. Ese lugar que ibas con tu mamá siempre para pasar un tiempo de madre e hija; el hermoso parque que estaba a pocas cuadras de tu casa, bah no el parque precisamente, sino el pequeño bosque pasando el parque lleno de flores y árboles. Pero ahora no sabías porque te sentías tan... Protegida. Resguardada. Querías... Necesitabas quedarte ahí. Ahí estabas... Bien!?

Necesitabas largar todo (debés en cuando) y solo podías hacerlo en ese lugar. Pero hoy, ahora, sentías que podías, podías descargar todo ahí. Justo donde estabas. Estabas segura... En sus brazos... Contra su pecho y él sosteniéndote de las caderas envolviéndotelas con ambos brazos y sus anchas manos cubriendo tu espalda. Su cabeza apoyada en la tuya y la tuya en su cuello empapando su remera con tus lágrimas saladas.

Esto estaba mal y lo sabías, pero... estabas tan bien que no querías arruinarlo hablando porque sabías que ibas a caer a la realidad de golpe y eso en este momento, era lo que menos te apetecía.

- Lo siento. - levantaste la cabeza y tus ojazos verdes se clavaron en los suyos. - De verdad. Yo..

Y ahí volviste a la realidad q no querías.

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Uuuhh! Qué pasó? Qué pasará? Paula le dará otro rodillazo en sus cositas? Beso?

Mmm

Ah ya, en serio, que pelotudez... Bueno le dejo el capítulo de hoy. Si ayer no subí fue por culpa de Sofía (@Pauliypeterfans), peguenle a ella.
Espero que les guste y por fis comenten. Los quiero.

Nare @nare_pauchaves

Ah una cosita más... Les súper pega recomiendo (ah) estas noves son ❤

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sábado, 27 de diciembre de 2014

Capítulo seis

PUTA. MIERDA. JODER. HIJO DE PUTA.

CARAJO. CARAJO!

La habías cagado. Cagado hasta el fondo.

Tu pecho ya se había apretado por hecho de haberla visto llorar por tu culpa, pero esto fue el tope. No podías respirar. La ropa te atosigaba y las costillas no permitían el ingreso de aire que necesitabas.

Necesitabas ir con ella. YA.

Siempre te importó nada lo que las mujeres dijeran de vos o si "sufrían por tu culpa" (seamos honestos, el sufrimiento les duraba hasta que encontraban a otro con plata y una buena poronga)... Pero con Paula. Mierda! Desde el día que le viste sus ojos quisiste retenerla contra tu cuerpo y no dejar que nada la dañara, pero el odio, asco, bronca y repulsión en sus ojos al verte coger con otra te hizo tomar una postura completamente distinta. Su mirada se sintió como un cuchillo por la espalda pero no ibas a mostrarte débil o sensible o toda esa estupidez; así que decidiste tratarla de igual manera como ella creía que la tratarías. Podrías haber hablado con ella desde un principio, abrirte a ella y sacarla de su error, pero no. Tu orgullo te ganó. Si ella creía que eras un insensible sin corazón (digamos que en cuanto a las mujeres tenía razón, pero en lo demás estaba completamente equivocada), se lo ibas a dejar creer. Por eso su relación era una mierda.

Y vos tan "compenetrado en tu personaje" te lo terminste creyendo al relacionarte con ella.

Pero hoy... Carajo... Es complicado. Nunca lo habías admitido pero ese primer día, con la rubia estabas haciendo un esfuerzo tremendo para correrte hasta que notaste su presencia en la habitación y en el momento que conectaron sus ojos tu erección se tensó y sacudió dentro del cuerpo de esa mujer con la que estabas. Por ella. Por Paula... Seguís convencido de que fue por la excitación de que te estuvieriera viendo otra persona.

Tus pensamientos estaban alborotados y no sabías qué hacer.

- Por qué no me lo dijo? - las palabras dirigidas a Federico salieron de tu boca antes de que pudieras tomar conciencia de las mismas.

Federico te miró y en su expresión facial se distinguía fácilmente la pregunta: me estás cargando? Sin embargo, te mantuviste firme esperando una respuesta. Él te miró torciendo el gesto y luego de unos segundos respondió.

- No creo nunca haberte escuchado preguntarle si estaba bien, o si estaba cansada, o si tenía algún problema familiar, o si le gustaba el helado de vainilla. Si mal no recuerdo lo único que te empeñas en hacer es fastidiarla y no valorar su trabajo. Entonces por qué joraca iba ella a decirte algo tan personal como eso? - te rugió Federico en la cara.

Ya te estabas cansando de su tonito.

- Porque te lo dijo a vos. - lo miraste esperando que su semblante enfurecido se pusiera nerviosa ante tu sutil inquisición.

- Porque es MI AMIGA. - dijo resaltando las dos últimas palabras. - Porque a mi no me encontró cogiendome a una mina a la cual no me sabía ni el nombre el día de acordar su contrato. Porque yo me preocupé por ella desde que puso un pie dentro de la casa. Porque...

- Te gusta. - afirmaste interrumpiendo su palabrería y te molestó. Llegar a la conclusión de que a tu hermano le gustaba Paula te sacó de eje. - Te gusta, no es así?

Lo increpaste nuevamente.

- JA! Si serás capullo idiota. - dijo mientras inclinaba la cabeza para atrás medio exasperado y volvía a bajarla para mirarte de nuevo. - Si en vez de pasarte criticando a Paula y cogiendote a mono que refriega su culo contra tu verga hubieras, CAPAZ, escuchado una de las tantas conversaciones donde le pedí que me ayudara con una amiga de ella que conocí un día que salimos a tomar algo. Y si hubiera prestado atención, te hubieras dado cuenta, CAPAZ, que estoy hasta las pelotas con la pendeja esa. - dijo tanquilo contra tu cara.

Esto iba de mal en peor y no podías seguir así.

- Perdón - soltaste casi como escupiendo la palabra.

Federico te miró y por primera vez desde que lo viste el día de hoy, una sombra de sonrisa asomó en su rostro.

- Qué? Disculpa, no te escuché.

Hijo de puta.

- Sí lo hiciste, Federico, no lo voy a repetir.

De la nada una pequeña carcajada salió de su boca.

- Sí, sí, solo quería ver si podías decir la misma palabra dos veces.

- Puto - respondiste más tranquilo ya.

Miraste a tu hermano a los ojos.

- No lo habría hecho. Juro que me pareció un miedo tan inocente que por eso jugué con eso, pero de haberlo sabido, no lo habría hecho. - Él suspiró y asintió.

- Lo sé. - respondió

- Ella lo sabe también verdad? - preguntaste mordiendote el labio asustado.

Fedrico te miró e hizo una mueca de disgusto.

- Mierda.

Hechaste a correr pero tu hermano te frenó

- A dónde vas?

- A buscarla. - dijiste como si nada.

- Para?

- Para pedirle perdón - susurraste con la cabeza a gachas.

- Qué vas a hacer qué? - rió Federico - Es joda, no?

- Federico me mandé una cagada grande y lo sé. Ahora soltame así puedo hablar con ella y arreglarlo. - Te solataste de tu agarre y saliste pitando al interior del estadio a buscar a Paula.

Estabas casi desesperado buscándola por todo el club. La rueda de prensa tendría q haber empezado hace 10 minutos pero no ibas a empezar sin ella. Necesitabas disculparte.

Buscaste y buscaste. Hasta que llegaste a los vestuarios y la viste recostada sobre uno de los largos y anchos sillones de cuero dispuestos ahí para que los jugadores se relajen antes de salir.

Estaba de espalda y su cabello caía vertical hacia el suelo. Diste la vuelta al sillón y viste sus ojos cerrados (estaba dormida) y cara roja.

Mierda. Te sentías como una mierda. No te sentías así desde hace mucho tiempo. Tu pecho cada vez reducía más el espacio de tu caja toráxica.

No entendías qué te pasaba. Las sensaciones que recorrían tu cuerpo... No te habías sentido así por el solo hecho de ver llorar a una mujer desde hace mucho tiempo y cada vez que pasaba era siempre con la misma mujer, nunca con otra.
Pero ahora, estabas agachado frente a ella con tu mirada fija en sus labios. Por acto reflejo (según vos) tu cabeza bajó de a poco hasta casi rosar su nariz respingada. De repente su respiración dejó de ser calmada y tranquila. De un momento a otro sus ojos verdes con tonos de miel chocaron con los tuyos y ahí te perdiste por completo.

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Segundo capitulo del día. Con total honestidad les digo que la única razón por la que subí es porque Sofía me reventó los ovarios para que lo hiciera ;)
Espero que les guste y dejen aua comentarios.

Nare @nare_pauchaves

Capítulo cinco

Saliste del garage se tu casa con Paula como copiloto. Bajaste a la calle y esperabas que iniciara con su retoque facial que seguramente duraría todo el viaje...
Para tu sorpresa, ella ni siquiera atinó a bajar el espejito que en general se encuentra en la guantera del copiloto. Simplemente se colocó la banda de seguridad y esperó paciente a que el portón de tu garage terminara de cerrarse y vos arrancaras el camino al club donde tendría lugar la conferencia de prensa.

Era irritante. Esperabas que fuera como toda mujer que subió a tu coche. Superficial... Casi que tuviera un TOC con el maquillaje o algo así. Vos habías formado esa imagen en tu cabeza desde el primer día. La típica mujer que sólo quería dinero y sexo.

Carajo!

Eso si hubiera sido fácil. Si ella se hubiera comportado como perra después de lo que pasó en la habitación esta mañana (convengamos que lo hizo en el momento que dirigió su rodilla a tu entrepierna, pero no te referías a ese tipo de zorra), sino la hueca que siempre trataba de provocarte para llevarte a la cama, con la ilusión de que al día siguiente le prometieras el mundo.

Puuuff... JAMÁS, pasaría. Prometiste que no te involucrarlas sentimentalmente con ninguna mujer.

Volviendo a Paula, ella no era así... Para nada. Si tan solo hubiera actuado como la rubia de esta mañana ya la habrías olvidado y vuelto a ignorarla como era su rutina. Mas su actitud... Mierda... Cómo se ponía nerviosa al tenerte cerca, cómo se habían enrojecido sus mejillas, cómo tu cuerpo reacciona al tenerla cerca o verla vestida así.

Recordabas la primera vez que la viste... Demonios, sus ojos verdes mirándote te habían dado una erección en menos de un medio maldito segundo y un algo en tu pecho cuando se clavaron en vos te dio miedo... Solo atinaste a ningunearla. Era lo que sabías.

A partir de ese día no te atreviste a mirarla directo a los ojos y te asegurabas de tener una capa de cemento que no te dejara sentir eso de nuevo... Hasta hoy.

Nunca la habías visto tan nerviosa o tensa. Nunca esperaste que se pusiera así por tenerte cerca. Nunca pensaste que su reacción te pondría... Feliz? Pero no era felicidad por ponerla nerviosa o incomoda, por molestarla. Era por el hecho de saber que le producías algo. Lo que sea, y saber eso te quemaba la cabeza.

Pero no podía ser. Y no iba a ser...

Necesitabas borrar eso, no solo de tu cabeza sino también de tu organismo (porque no dirías corazón, eso nunca) entero.

Ya saldrías esta noche y buscarías una amiguita que por fin pudiera darte lo que buscabas hace tanto.

Con un esfuerzo enorme centraste tu cabeza (y tu entre pierna) en devolverle el favor de hace un rato.

Pusite primera y pisaste el acelerador, arrancaste despacio hasta llegar a la ruta por completo. Disimuladamente dirigiste tus ojos a Paula y la vista abstraída en sus pensamientos mientras miraba por la ventanilla. Sonreiste con maldad, por más que ella.no te hubiera visto y pisaste el acelerador a fondo. En ese momento un grito ahogado cubrió el interior de tu DBS y lo disfrutaste mucho.

Aumentaste la velocidad todo lo que podías sin voltearte a ver a Paula, si lo hacías era muy probable que te rieras a carcajadas por la cara de pánico q debía tener. Y bueno, además podrían chocar aunque lo dudabas. Eras excelente conductor, solo por resaltar otra de tus virtudes.

Rebasando autos al mango y casi derrapando en algunas esquinas al doblar. Llegar al club. Paula no había parado de gritar en todo el viaje y rogaba que desaceleraras, ruego que hiciste caso omiso durante todo el trayecto. En un momento te pareció escucharla sollozar pero no volteaste a contemplarla por lo que no pudiste confirmar nada... Bueno, hasta q bajaron del auto y le viste el rostro lleno de lágrimas.

Un punzada atravesó tu pecho y no sabías por qué. Sin embargo poca importancia le diste y seguiste molestándola.

- Iba muy rápido? Perdoname, juro que no me si cuenta. - dijiste petulante.

Sin embargo, lejos de mirarte mal o contestarte con toda la ira del mundo, al darse vuelta sus ojos verdes completamente aguados y con verdadero terror y tristeza en ellos se te clavaror en lo más profundo de tu ser mientras ella se limitó a decirte cuatro palabras.

- Sos. Una. Puta. Mierda.

Sin más, se dio la vuelta y continuó su camino dentro del club.

Te quedaste pasmado. No podía llorar así por que hayas excedido un poco el límite de velocidad. Era ilógico! Permanesiste así unos segundos más hasta que te decidiste a entrar al club. Estabas mirando tu celular cuando sentiste un fuerte dolor en tu mejilla izquierda, te diste vuelta y viste a Federico mirándote completamente envenenado.

- Me das asco como hombre y como hermano. Ni se te ocurra volver a siquiera pensar en dirigirte a Paula. Me vas a decir todo a mi y yo se lo voy a trasmitir a ella. Está claro? - Se dio la vuelta y empezó a andar hacia el club, farbullando "un hijo de puta" que salió de su boca como un gruñido.

Tu confusión por el episodio con Paula pasó a un bronca que invadió todo tu organismo.

- No era que no ibas a venir? Qué tenías una importante reunión? Pero claro tu putita te llamó para acusarte de vaya a saber qué mierda. Porque seguro te inventó algo para que vinieras acá tan rápido a buscarla y a defenderla. Porque no podés ponerte así por la estupidez que pasó. - la ira te consumía. Por qué carajo tu hermano estaba defendiendo a Paula.

Seguro que ella lo viene engatuzando desde hace un año. Quiere plata! Y Federico la tiene.

Hija de puta.

Pum.

Tocaste tu mejilla derecha esta vez. Dolía. Levantaste la vista y ahí estaba Federico, otra vez en frente tuyo como un fiera.

- No le vuelvas a faltar el respeto. NO LO VUELVAS A HACER! - te gritó en la mitad de estacionamiento.

- Qué haces idiota? Soy tu hermano pelotudo? - le gruñiste - Cómo mierda querés que la trate cuando por ella estamos peleado. Qué carajo te inventó que le hice? QUÉ? Qué la puteé? Qué la insulté? Porque lo único que hice fue acelerar un poco más de la cuenta para jugarle un joda. J O D A. Te queda claro?

Pum. Otra piña más.

Ya no dabas más estabas hasta las pelotas de la mina esa.

- Me hubiera chupado un huevo si otra mina estuviera llorando porque la llevas a los santos pedos por la ruta. Pero la que lloraba era Paula. Te dijo que no le gustaba ir rápido, que lo detestaba, y vos sin embargo lo hiciste. Por qué? - De qué iba tu hermano? No podía atacarte así por eso.

- Le devolví un favor. - Contuviste la sonrisa, no le ibas le explicar lo que pasó en tu casa hace unas horas. - Qué va! Era un joda Federico no puede llorar por eso. Es estúpido que ese sea su miedo.

Tu hermano te gruño y el odio reflejado en sus ojos hacia vos empeoró.

- Sería una puta joda si no fuera porque vio a su madre morir a su lado, a sus 6 años por culpa un hijo de puta que manejaba una camioneta al mango y que por no respetar un puto semáforo chocó de lleno con su auto aplastando a su mamá y dejándola a ella internada inconsciente por 4 meses. - te rugió Federico en la cara dejándote completamente pasmado y sin la mínima capacidad de reacción.

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Y un día volví... Iupi, iupi... Ya en serio; perdón por dejar la nove tan colgado, lo que pasó fue que me taparon de cosas en el cole (proyectos, pruebas, trabajos, investigaciones, campañas, y otras huevadas) y como mi mente es muy limitada no me daba para escribir capítulo y ponerme a pensar. En fin, ahora volví y voy a tratar de subir todos los días... Más o menos...
Espero que disfruten el capítulo. No les voy a pedir que dejen millones de comentarios para subir le próximo capítulo porque sería de cara dura, pero porfas comenten que les parece la nove.

PD: This chapter.. Ah, no eu, este capítulo se lo dedico a las genias, ídolas, grosas de la vida de LTDW; hacen 10 meses q aparecieron y son capaces de alegrarme y llenarme de felicidad como pocos. Gracias por tanto. LAS AMO