sábado, 27 de diciembre de 2014

Capítulo cinco

Saliste del garage se tu casa con Paula como copiloto. Bajaste a la calle y esperabas que iniciara con su retoque facial que seguramente duraría todo el viaje...
Para tu sorpresa, ella ni siquiera atinó a bajar el espejito que en general se encuentra en la guantera del copiloto. Simplemente se colocó la banda de seguridad y esperó paciente a que el portón de tu garage terminara de cerrarse y vos arrancaras el camino al club donde tendría lugar la conferencia de prensa.

Era irritante. Esperabas que fuera como toda mujer que subió a tu coche. Superficial... Casi que tuviera un TOC con el maquillaje o algo así. Vos habías formado esa imagen en tu cabeza desde el primer día. La típica mujer que sólo quería dinero y sexo.

Carajo!

Eso si hubiera sido fácil. Si ella se hubiera comportado como perra después de lo que pasó en la habitación esta mañana (convengamos que lo hizo en el momento que dirigió su rodilla a tu entrepierna, pero no te referías a ese tipo de zorra), sino la hueca que siempre trataba de provocarte para llevarte a la cama, con la ilusión de que al día siguiente le prometieras el mundo.

Puuuff... JAMÁS, pasaría. Prometiste que no te involucrarlas sentimentalmente con ninguna mujer.

Volviendo a Paula, ella no era así... Para nada. Si tan solo hubiera actuado como la rubia de esta mañana ya la habrías olvidado y vuelto a ignorarla como era su rutina. Mas su actitud... Mierda... Cómo se ponía nerviosa al tenerte cerca, cómo se habían enrojecido sus mejillas, cómo tu cuerpo reacciona al tenerla cerca o verla vestida así.

Recordabas la primera vez que la viste... Demonios, sus ojos verdes mirándote te habían dado una erección en menos de un medio maldito segundo y un algo en tu pecho cuando se clavaron en vos te dio miedo... Solo atinaste a ningunearla. Era lo que sabías.

A partir de ese día no te atreviste a mirarla directo a los ojos y te asegurabas de tener una capa de cemento que no te dejara sentir eso de nuevo... Hasta hoy.

Nunca la habías visto tan nerviosa o tensa. Nunca esperaste que se pusiera así por tenerte cerca. Nunca pensaste que su reacción te pondría... Feliz? Pero no era felicidad por ponerla nerviosa o incomoda, por molestarla. Era por el hecho de saber que le producías algo. Lo que sea, y saber eso te quemaba la cabeza.

Pero no podía ser. Y no iba a ser...

Necesitabas borrar eso, no solo de tu cabeza sino también de tu organismo (porque no dirías corazón, eso nunca) entero.

Ya saldrías esta noche y buscarías una amiguita que por fin pudiera darte lo que buscabas hace tanto.

Con un esfuerzo enorme centraste tu cabeza (y tu entre pierna) en devolverle el favor de hace un rato.

Pusite primera y pisaste el acelerador, arrancaste despacio hasta llegar a la ruta por completo. Disimuladamente dirigiste tus ojos a Paula y la vista abstraída en sus pensamientos mientras miraba por la ventanilla. Sonreiste con maldad, por más que ella.no te hubiera visto y pisaste el acelerador a fondo. En ese momento un grito ahogado cubrió el interior de tu DBS y lo disfrutaste mucho.

Aumentaste la velocidad todo lo que podías sin voltearte a ver a Paula, si lo hacías era muy probable que te rieras a carcajadas por la cara de pánico q debía tener. Y bueno, además podrían chocar aunque lo dudabas. Eras excelente conductor, solo por resaltar otra de tus virtudes.

Rebasando autos al mango y casi derrapando en algunas esquinas al doblar. Llegar al club. Paula no había parado de gritar en todo el viaje y rogaba que desaceleraras, ruego que hiciste caso omiso durante todo el trayecto. En un momento te pareció escucharla sollozar pero no volteaste a contemplarla por lo que no pudiste confirmar nada... Bueno, hasta q bajaron del auto y le viste el rostro lleno de lágrimas.

Un punzada atravesó tu pecho y no sabías por qué. Sin embargo poca importancia le diste y seguiste molestándola.

- Iba muy rápido? Perdoname, juro que no me si cuenta. - dijiste petulante.

Sin embargo, lejos de mirarte mal o contestarte con toda la ira del mundo, al darse vuelta sus ojos verdes completamente aguados y con verdadero terror y tristeza en ellos se te clavaror en lo más profundo de tu ser mientras ella se limitó a decirte cuatro palabras.

- Sos. Una. Puta. Mierda.

Sin más, se dio la vuelta y continuó su camino dentro del club.

Te quedaste pasmado. No podía llorar así por que hayas excedido un poco el límite de velocidad. Era ilógico! Permanesiste así unos segundos más hasta que te decidiste a entrar al club. Estabas mirando tu celular cuando sentiste un fuerte dolor en tu mejilla izquierda, te diste vuelta y viste a Federico mirándote completamente envenenado.

- Me das asco como hombre y como hermano. Ni se te ocurra volver a siquiera pensar en dirigirte a Paula. Me vas a decir todo a mi y yo se lo voy a trasmitir a ella. Está claro? - Se dio la vuelta y empezó a andar hacia el club, farbullando "un hijo de puta" que salió de su boca como un gruñido.

Tu confusión por el episodio con Paula pasó a un bronca que invadió todo tu organismo.

- No era que no ibas a venir? Qué tenías una importante reunión? Pero claro tu putita te llamó para acusarte de vaya a saber qué mierda. Porque seguro te inventó algo para que vinieras acá tan rápido a buscarla y a defenderla. Porque no podés ponerte así por la estupidez que pasó. - la ira te consumía. Por qué carajo tu hermano estaba defendiendo a Paula.

Seguro que ella lo viene engatuzando desde hace un año. Quiere plata! Y Federico la tiene.

Hija de puta.

Pum.

Tocaste tu mejilla derecha esta vez. Dolía. Levantaste la vista y ahí estaba Federico, otra vez en frente tuyo como un fiera.

- No le vuelvas a faltar el respeto. NO LO VUELVAS A HACER! - te gritó en la mitad de estacionamiento.

- Qué haces idiota? Soy tu hermano pelotudo? - le gruñiste - Cómo mierda querés que la trate cuando por ella estamos peleado. Qué carajo te inventó que le hice? QUÉ? Qué la puteé? Qué la insulté? Porque lo único que hice fue acelerar un poco más de la cuenta para jugarle un joda. J O D A. Te queda claro?

Pum. Otra piña más.

Ya no dabas más estabas hasta las pelotas de la mina esa.

- Me hubiera chupado un huevo si otra mina estuviera llorando porque la llevas a los santos pedos por la ruta. Pero la que lloraba era Paula. Te dijo que no le gustaba ir rápido, que lo detestaba, y vos sin embargo lo hiciste. Por qué? - De qué iba tu hermano? No podía atacarte así por eso.

- Le devolví un favor. - Contuviste la sonrisa, no le ibas le explicar lo que pasó en tu casa hace unas horas. - Qué va! Era un joda Federico no puede llorar por eso. Es estúpido que ese sea su miedo.

Tu hermano te gruño y el odio reflejado en sus ojos hacia vos empeoró.

- Sería una puta joda si no fuera porque vio a su madre morir a su lado, a sus 6 años por culpa un hijo de puta que manejaba una camioneta al mango y que por no respetar un puto semáforo chocó de lleno con su auto aplastando a su mamá y dejándola a ella internada inconsciente por 4 meses. - te rugió Federico en la cara dejándote completamente pasmado y sin la mínima capacidad de reacción.

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Y un día volví... Iupi, iupi... Ya en serio; perdón por dejar la nove tan colgado, lo que pasó fue que me taparon de cosas en el cole (proyectos, pruebas, trabajos, investigaciones, campañas, y otras huevadas) y como mi mente es muy limitada no me daba para escribir capítulo y ponerme a pensar. En fin, ahora volví y voy a tratar de subir todos los días... Más o menos...
Espero que disfruten el capítulo. No les voy a pedir que dejen millones de comentarios para subir le próximo capítulo porque sería de cara dura, pero porfas comenten que les parece la nove.

PD: This chapter.. Ah, no eu, este capítulo se lo dedico a las genias, ídolas, grosas de la vida de LTDW; hacen 10 meses q aparecieron y son capaces de alegrarme y llenarme de felicidad como pocos. Gracias por tanto. LAS AMO

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