viernes, 18 de julio de 2014

Capítulo cuatro

Los oíste bajar las escaleras y saliste de tu transe. Se había puesto un jean y una camisa blanca que se pegaba a su torso. Los tres botones desprendidos dejaban ver la pequeña franja de vellos castaños que se extendían por su esternón dispersándose por sus pectorales (a penas).

El cabello mojado y desacomodado le hacía la cara más joven y... Se había afeitado... Sentiste un necesidad de acercarte extendiendo tu mano para tocar la piel recién rasurada...

Qué carajo te pasaba. El hecho que lo hayas tenido pegado a tu cuerpo desnudo no significaba que ahora lo fueras a ver deferente. Verlo como... hombre? No?

- Tan apurada parecías hace un rato cuando me sacaste a mi agradable companía. No era que se nos hacía tarde para la conferencia de prensa? - dijo abriendo la puerta de la heladera sacando la botella de agua.

Ahg... Todo lo lindo desaparecía en el momento que abría la boca para hablar.

- En el año de trabajo con vos aprendí dos cosas. Uno, las mujeres cada día nacen más estúpidas o le gustan mucho los animales para andar acostándose con vos. Dos, tardas en arreglarte para cada conferencia más que una mina... A veces me pregunto si serás gay - miraste para atrás y levantaste una ceja inquiriendo la pregunta (no había cosa que disfrutaras más que hacerlo enojar y jugar con su masculinidad era un golpe a su ego... uno muy fuerte) 

- Muchos gays tienen vidas de... Ya sabés... Gato. Para cubrirse, no? Yo pienso que deberías salir del closet, animalito... Definitivamente ahí sí serías leyenda en el football. Imaginate "Pedro Alfonso, el Adán del football, es gay". - soltaste una carcajada, pero fue callada en el momento que te viste acorralada contra la mesa que se extendía por el centro de la cocina...

-No. Soy. Gay. - dijo pegado a tu oído (y a todo tu cuerpo)

Tu pulso volvió a acelerarce y te puteaste internamente por eso. Por qué después del episodio en el cuarto tenías que sentirte así cuando lo tenés cerca.

- Y si me arreglo demasiado... - continuó con voz baja en tu oído - es porque sé que te encanta verme así... Como a toda mujer que viene hacia mí.

Por Dios. Este "hombre" no tenía límites para su egocentrismo.

- Sabés? - te diste vuelta y quedaste pegada a esa masa musculosa. CONCENTRATE... Tomaste aire - Tenés razón... Me encanta verte... - levantaste la rodilla de tu pierna derecha atrapada entre sus muy separadas piernas. La subiste sin apuro, con cuidado. Cuando viste que estaba en la posición correcta... - ASÍ!

Le pegaste un rodillazo en los testículos y así como estaba cayó al piso.

- AY! CARAJO! ANDATE A LE MIERDA.

- No te preocupes que vivo ahí. Vivo cerca tuyo.

Saliste de la cocina dejándolo tirado sobre los mosaicos blancos y negros.

...

Tirado en la cocina quedaste después del pequeño mimo de tu mánager... Esto no iba a quedar acá... O no, claro que no... Te ibas a vengar

Se la ibas a cobrar cara.

Sin embargo, agradecido le estabas, tenerla tan cerca y con tu "abstinencia" sexual estaba causando estragos en tu cuerpo (y en tu mente también)... Se te había cruzado por la cabeza besarla?

NO... De ninguna jodida manera... Vos no tenías intención de probar sus labios delgados y gruesos en la medida justa, ni de morderlos para que ella abriera su boca y dejara entrar tu lengua a combatir con la tuya... MIERDA.

Miraste para abajo... No lo podías creer. Otra vez no!

Fuiste hasta la heladera y sacaste unos cuantos cubitos de hielo, los metiste en una bolsa, cerraste y los apoyaste sobre tu amigo... No precisamente por el golpe de tu bella mariposa Paula.

- Te podés apurar? En 30 minutos tenemos la conferencia en el predio del club. - la viste entrar media despeinada (afuera debe haber viento... A quien le importaba eso, no?) - Yo no sé que haces acá todav...

Bajó la mirada...

- Ah, ya veo - un sonrisa apareció en su rostro... Zorra, pensaste... Le encantaba verte sufrir. - La próxima procurare no hacerlo tan fuerte.

Y con un guiño volvió a salir de la habitación.

Automáticamente corriste a la heladera a sacar un par de cubitos más.. Tu erección que ya estaba desapareciendo se despertó de golpe en el momento que la viste cruzar la puerta... Esto era malo, muy.

Unos minutos más tarde (ya con tu testosterona controlada, ponele) te dirigiste al garage a sacar el auto para dirigirte a la conferencia.

Sentada en el asiento del acompañante de tu Aston Martin la viste a Paula, repasando su labial en el espejo retrovisor... Te acercaste.

- Perdón. No se supone que vos viajas con mi hermano?

- Me encantaría, por lo menos el no se comporta como perro q olfatea a las perras en celo. El problema es que tenía un compromiso y no puede ir. Además mi auto está en el taller y por más que me desagrade la idea voy a tener que viajar con una cabra, o sea, vos. Espero por lo menos conduzcas a una velocidad normal. Destesto la gente que va 260 como si el mundo fuera a acabarse, siento que se van a matar... Pero debemos llegar rápido así que traé tu culo de animal acá y conducí que se nos hace tarde.

Oh! Así que quiere llegar a tiempo y rápido. Bien, Pepito la va a llevar a tiempo y rápido... Esto va a estar bueno... Con mi descendencia no se va a meter más.

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Holiwis! Acá les dejo el capítulo cuatro. Gracias a todos/as los/as que leen por la buena onda y sus lindos comentarios, me alegro que les guste la nove. Cualquier idea que tengan para seguirla pueden decirme y si quieren que se las pase cada vez que suba avisenme por mi tw (@nare_pauchaves). Gracias de verdad por leer y comentar. los loveo

martes, 15 de julio de 2014

Capítulo tres

AVISO: Sólo quiero decirles que en el capítulo anterior me confundí y puse Brasil 2014 pero en realidad era Rusia 2018... chicas... soy futurista ... Chiste, chiste... Es sólo por una cuestión de la trama de la novela nada más. Era eso nomás. Así que sigamos con el capítulo.

Habías salido de su cuarto un poco consternada. Su cuerpo con poca ropa ya te era familiar... Demonios, lo habías "conocido" teniendo sexo con un gato. Si no le viste su... cosa... fue sólo de pura suerte.

Pero algo siempre pasaba. Vos por supuesto lo hacías a un lado creyendo que era impotencia de que una persona fuera tan basura como él... Hoy algo había sido distinto. Esa sensación creció y se sintió más fuerte de lo normal (como lo habías sentido antes).

Lo habías tenido cerca. Habías sentido curiosidad del por qué las mujeres se le prendían como garrapatas. Besará tan bien como dicen? (aunque vos bien podrías responder a esa pregunta... bueno, más o menos)

Sip. Esas dudas siempre te habían inundado, mas rápidamente las despejabas volviendo a recordar cómo era.

Recién algo fue diferente.

Su alto, (desnudo) y musculoso cuerpo se había acercado a vos (dispuesta a irte) mientras sentías tu cara arder por haber puesto tu mano... Bueno, ahí.

Su pelo revuelto y cara de recién levantado lo hacían parecer un tierno niño, pero aún lo hacían más sexy... Vos no digiste eso... Vos no podés haber dicho eso.

Vagamente volviste a ese momento... Era bastante más alto que vos (y eso que medís 1,80), de caderas estrechas y con los músculos marcados donde tenía que ser. Definitivamente no entraba en el rango de rinoceronte musculoso que asusta cuando se acerca... Nop... Su cuerpo era delicado y cuidado, con una esbeltez que lo haría digno de la realeza.

Sus estrechas caderas eran coronadas con el triángulo invertido que resaltaba su físico a un punto máximo. Además de su abdomen de lavadero (no exagerado) y pectorales anchos.

Sus muslos también también eran un sueño divino... Bien apretados... Resaltando cada músculo al caminar.

Cuando estabas por irte, sentiste sus fuertes brazos agarrarte y atraerte hacia él... Olía a macho caliente y a sexo... El aire te faltó... Te diste cuenta que dejaste de respirar.

Su cabeza se inclinó mirándote con los dorados ojos mieles que tanto odiabas pero que en ese momento se mostraron distinto, dándote... seguridad?

Te apretó más hacia él y sentiste su erección clavarse en tu cadera...

Su altura nunca te había intimidado pero en ese momento sentiste que sus diez centímetros demás eran demasiados para enfrentarlos.

Habías odidado a tu amiga en ese momento por impulsarte a cambiar tu forma de vestir para el trabajo... No era que vivías toda tapada como mujer del siglo anterior pero para con Pedro no te atraía la idea de que te viera relajada... Te sentirías débil.

Mas ese día decidiste probar usaste tu típica vestimenta de entre casa. Chupines rotos y blusa fresca media transparentadas. Pero odiaste hacerlo justo hoy.

Volvamos al tema...

Tu cordura volvió rápido y decidida a molestarlo un poco te acercaste sensual a su oído dirigiéndole unas palabras antes de empujarlo sobre su cama y volverte hacia la puerta para salir de allí.

Aún un poco dispersa te dirigiste hacia el comedor se la gran mansión vuelta tu casa... Lo cierto era que mucho no te agradaba tener que vivir con Alfonso, pero era una de las pautas que al señorito se le había dado por poner en el contrato.

A pesar de ello tenías un departamento en el centro de París el cual alquilabas y disfrutabas en tus días francos. Tu padre, sin embargo, había vuelto a Argentina (después de muchos años) para instalar la "base" de su agencia allí.

No recordabas casi nada de tu país. Después de la muerte de tu mamá, tu papá se había decidido a recomenzar en Europa y desde entonces nunca más volviste.
Cuando te enteraste de su partida suplicabas en tu interior que te ofreciera ir con él, mas sabías que aquí tenías tu trabajo y que a no ser que Pedro haya elegido participar en Rusia 2018 como argentino (cosa que dudabas dado que fue criado en Alemania desde los 4 hasta los 17 que lo mudó a París... El chico tenía más de europeo que de argentino y no creías que apreciara sus raíces... No él) no habría posibilidades de viajar... Por ahora.

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Holis! Les dejo el nuevo capítulo. Espero que les guste. Comenten por fas. Gracias por leer.

viernes, 11 de julio de 2014

Capítulo dos

Te levantaste, te pusite el bóxer y te dirigiste al baño. Cepillaste tus dientes y mojaste un poco tu cara.

Carajo. Lo de anoche no había sido bueno. Últimamente te preguntabas porque ninguna podía hacerlo bien; y eso que probabas casi todo el kamasutra con la compañera de la noche.

Pero qué mierda pasaba que te despertabas con una sensación de vacío... Como si esperaras sentir algo más al despertar... Sí! Claro que esperas, placer y satisfacción... Mas nada de eso ocurría.

Secaste tu cara y volviste a tu habitación (habitación que dejaba mucho que desear a las suites de los hoteles mas lujosos del mundo... Bueno, te gustaban los espacios amplios). Giraste la cabeza hacia un costado y aún viste a la rubia descansando sobre tu cama king... Anoche cuando la divisaste en un club te había parecido caliente pero una vez que la trajiste sobre tu cama... Bueno la hiciste venir un par se veces, es cierto pero tu erección tuvo que ser tratada por tus manos en el baño privado de tu cuarto.

Demonios. Con ella no estuviste ni cerca de correrte.

Recodabas como te las arreglaste anoche... Sentado en el toilet de tu baño con una mano sobre tu longitud pensando en el escultural cuerpo de... Paula?

Naah! Nunca.

Anoche estabas demasiado cansado como para recordar en qué mujer pensaste, pero estabas seguro que en ella no había sido...

Por Dios, esa mujer sólo te sacaba de tus casillas, sino fuera por la excelencia en su trabajo (y la amistad entablada con tu hermano Federico) ya la habrías mandado al infierno.

Sí, definitivamente la odiabas y siempre tenía la costumbre, desde que se conocieron, de interrumpir en el momento menos indica....

Un golpe en la puerta seguido de un grito te saco de tus pensamientos.

- Vamos animal. Levantate. Tenés rueda de prensa en una hora para hablar sobre tu convocatoria para Brasil 2014. Además de que tenés que informar para qué selección jugarás, bípedo privilegiado en el football, mas de escasa actividad neuronal.

Como decías... SIEMPRE TIENE LA JODIDA COSTUMBRE DE INTERRUMPIR EN EL MOMENTO MENOS INDICADO.

Pero no hay cosa que disfrutes más que molestar a tu linda y amorosa asistente de prensa... Razón que te llevó a la cama nuevamente a abrazarte con la rubia que seguía desmayada cómo si los gritos de Paula nunca hubieran pasado... Así quedaste... Haciéndote el dormido mientras esperabas su reacción.

- Carajo! Estoy harta de ver arroz en esta casa - la escuchaste decir.

- Bien... A VER BELLA DURMIENTE DE PLASTICO SI NOS LEVANTAMOS Y VOLVEMOS AL ENVOLTORIO. EL PRÍNCIPE TIENE UN LARGO DÍA HOY Y NO TENEMOS TIEMPO... ASÍ QUE APURATE. - dijo Paula gritando, mientras arrastraba fuera de la cama a tu compañera.

La segunda casi dormida te pidió ayuda pero vos sólo la miraste y volviste a darte vuelta...

- De verdad creías que iba a volver a estar con vos, princesa? Este principe tiene plazo de vencimiento... Sep, una vez que ejército su maquina de hacer hijos ya no le servís. Así que mueve tu culo de arroz y sal de esta casa.

La rubia media desconcertada te miro...

- Pedro, vas a dejar que me trate así? - preguntó.

- Ya la escuchaste. Chau - dijiste con total naturalidad.

- Sos un hijo de puta. Ahg! Te odio.

- Si linda todas dicen lo mismo... Ahora chau! - dijo Paula empujando (literalmente) a la rubia fuera de tu cuarto - Ah una cosa más... Procura ir por la sombra, no vaya a ser que el sol te pegue muy fuerte y empieces a derretirte - auch, eso te dolió hasta a vos. No era culpa tuya que a tus acompañantes les gustara hacerce retoques.

Bien, esta es otra de las razones por las que no la puedes echarla... Te saca la peste de encima rápido y fácil... Y asegura de que no vuelvan... Jamás pasas más de una noche con una mujer.
 
- Ahora príncipe de París... LEVANTA TU CULO GATERO DE LA CAMA Y PREPARATE... en 20 salimos.

Te dijo eso y corrió la sábana que "cubría" tu cuerpo... Al correrla te moviste y su mano rozó tu miembro...

CARAJO!

Esto no era bueno... No podías estar duro ya... Mierda... Tenías que encontrar a alguien que calmara tu apetito sexual de una vez... Era imposible que Paula te haya dado ese erección con sólo tocarte sin querer.

Bajaste la mirada hacia su mano y luego la subiste a sus ojos... Se percató de donde había caído su mano y la quitó rápidamente.

Su cara de rasgos finos y delicados estaba completamente colorada... ROJA, es roja... No puede ser que se te pegue su forma de hablar ahora.

Volviste tu atención a su rostro y allí estaba, con la mirada a gacha y un rubor q se extendía hasta casi el limite con sus achinados ojos verdes. Dos mechones rubios se habían soltado de su enganche y caían sobre los costados de su cara.

Nunca habías percatado la hermosura de su cara. Continuase tu recorrido por su cuerpo... Por su cuello, pecho... Una linda camisa de gasa con los tres primeros botones desprendidos cubrían su tronco dejando ver, sin embargo, el sujetador negro de encaje que llevaba. Un poco llamativo collar colgaba de su cuello y caía justo en el valle formado por sus pechos.

Esto estaba mal... Y peor fue cuando fijaste la vista en su abdomen plano que se traslucía por la camisa...

Como el infierno... Nunca la habías visto así... En general era reservada y vestía con jeans rectos y camisas (normales) cubiertas por un blaser...

Pero hoy esa camisa con los chupines ajustados pegados a sus piernas y rotos sobre varias partes (entra las que se encontraban la rodilla izquierda y cerca de la entrepierna derecha) mostraban una mujer diferente.

Sin hablar de que sus borsegos habían sido cambiados por sandalias chatas, pero que le daban un toque sexy.

Ella atinó a irse para dejarte cambiar, pero vos levantaste tu cuerpo de la cama y la atragiste hasta tus pectorales anchos obligándola a levantar la mirada...

Sus ojos conectaron y sentiste algo que jamás habías sentido antes (no después de tu mamá)... Paz y contención.

Dirigiste la mirada a sus labios... Eran carnosos y finos a la vez... El toque perfecto de de cada componente...

Tu erección reciente estaba clavada en su muslo derecho... Ella miró tu pechos y luego se acercó a tu oído... Dejaste de respirar...

- La próxima vez dile a la zorra que haga bien su trabajo.

Te empujó haciéndote caer sobre tu cama (tamaño king) y giró sobre sus talones para salir de la habitación...

Desconcertado entraste a ducharte y te resiste de vos mismo... Mierda que necesitabas a alguien para saciar tu apetito sexual, antes que tus hormonas te hagan cometer una locura...

Paula... POR DIOS, PAULA...

No, eso jamás pasaría.

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Holis! El capítulo de hoy... Espero que les guste. Para los que no entendieron "arroz" es zorra al revés ... Comentes porfas. Gracias por leer

jueves, 10 de julio de 2014

Capítulo uno

La pregunta del millón es: ¿Cómo terminaste trabajando para éste despresiable ser humano?

Bien, cuando estás obligada a seguir una carrera sin desearla con plateos estúpidos de tu padre que ser cheff no es más que una pérdida de tiempo; lo primero que se que ocurre elegir es la que menos peor pueda resultarte; o a la que tu lindo papito de manera sutil (para él... Pero vos eras consciente de que más que una propuesta de carrera era una orden a seguir) te sugiriera estudiar.

Así terminaste recibiendote como mánager y asistente de prensa.
Y para tu papá no había mayor orgullo que ver a su única hija trabajando en su campo. Es un salsa.

Tu titulo colgaba en su oficina y él (como representante de grandes estrellas; dueño de su propia agencia) no hacía más q felicitarte por tu decisión.

A decir verdad, después de su NO rotundo a financiarte económicamente tu carrera como cheff, dejaste de insistir.

¿Y todo esto que tiene que ver con tu trabajo con Alfonso? Bueno, a tu papá se le había metido en la cabeza que quería representarlo y que estuviera bajo el ala de "Stars Agency". Por lo que apenas obtuviste tu título (con honores cabe recalcar) te dio una dirección con una frase que aún resuena en tu cabeza: "Lo conseguí. Lo conseguí, hija. Tu primer trabajo es el contrato más importante. Luché años por esto. Lo quería desde su inicio. Ahora lo tengo y te confió todo a vos. Sos mi mano derecha y sé que vas a hacer un gran trabajo con él".

Sin una palabra más me sacó de la casa empujándole prácticamente dentro de mi Ford, mas antes de cerrar la puerta dijo "Ya sabe que serás su asistente de prensa y mánager. Sólo pide las indicaciones y empieza con tu trabajo". Una última sonrisa de su parte y cerró la puerta observando hasta que abandone el aparcamiento de mi casa.

Y así llegué a trabajar con éste bípedo masculino.

Si bien no estaba interesada en seguir esta carrera y odié como la mierda a mi padre cuando me obligó a estudiarla, sabía que era muy importante para él. Razón por la que hace un año sigo aguantando al energúmeno que mi padre tiene como cliente.

Desde el día que nos conocimos todo fue un desastre.

Flashback.

Llegaste a la casa (bue... Mansión de 3 pisos equipada de porquerías y cosas innecesarias para un ser humano normal) del nuevo cliente de tu papá. Nuevo representado.

A decir verdad no sabías ni quien era, pero era importante para la agencia, razón que te llevó a deducir que o era One Dirección (que por casualidad rompió contrato con su representante y tu padre salió a la caza de los cinco chicos como había querido desde un principio), o era el egocéntrico futbolista que no paraba de salir en la noticias y en la sección deportes de periódico... Bah no sólo en esa, sino también en la de espectáculos muy a menudo ya que su trayectoria no era abundante sólo en lo futbolístico, sino también en la cantidad de gatos que pasaban cada día por su cama. Pedro Alfonso.

Iugh! Qué asco!

Tocaste tiembre en la gran "casa", esperando a que te abrieran.

Habrán pasado segundos, que un hombre relativamente joven abrió la enorme puerta dándote la bienvenida.

- Paula Chaves? No?

- Sí. Un placer - dijiste extendiendo tu mano.

El hombre la tomó y deposito un suave beso en tus nudillos.

- Federico. Y el placer es todo mío

Te sonrojaste (apenas).

- La oficina está por el final del pasillo a tu izquierda. Esperame allá hasta que busque unos papeles y encuentre a mi hermano.

Te sonrió y volvió sobre sus talones para buscar los dichosos papeles. Vos, también giraste y emprendiste tu camino a "la oficina".

Federico te calló muy bien y rogabas porque su hermano fuera uno de los 5 chicos que estaban enloqueciendo a las adolescentes en todo el mundo.

Llegaste a la puerta de la oficina. Cuando ibas a abrirla un raro ruido se escabulló por la madera (de roble, seguramente) que formaba la puerta llegando a tus odios.

Poco y nada te importó porque hiciste caso omiso y decidiste entrar.

Empuñaste el picaporte y lo moviste para entrar a la sala. Pero en ese momento te arrepentiste terriblemente.

La desagradable escena llenó tus ojos.

Un tatoaje que cubría unos anchos hombros masculinos, se contraía y relajaba al compás de los movimientos. Una mujer (más bien zorra) gemía (gritaba) en signo de que la estaba pasando excelentemente y pedía más.

Vos (cuasi traumada) intentaste cerrar la puerta sin hacer ruido alguno para hacer de cuenta que nada habías visto, mas la escena te había dejado destartalada y como es costumbre tu torpeza se hizo presente en el momento menos indicado...

Al intentar salir chocaste contra la otra puerta y un grito ahogado salió de tu boca. Los dos cuerpos sudorosos sobre el escritorio se detuvieron y voltearon a mirarte... Ella, rubia oxigenada como imaginabas y con tanto plástico en dentro de su cuerpo que era probable que si encendieras un fósforo a su lado, comenzara a derretirse... Él, por su parte... Mierda... Era él. Y sí! Era demasiado pedir a 5 adolescentes dentro de todo inocentes... Pero no!

Definitivamente el mundo estaba en tu contra. No sólo tenías que trabajar en algo que no te apasionaba, sino que además debías representar al hombre que más aborrecías. Era cierto, no lo conocías pero sus actitudes reflejadas en los medios eran suficiente...

El típico nenito futbolista, cagado en guita y físicamente lindo (tampoco wuau) que sólo se ocupaba de sí mismo y de mantener a su órgano reproductor ocupado.

Si bien, conocidas eran sus "obras caritativas", vos sabías que sólo lo hacía para llamar a la prensa y atraer a las mujeres (seamos sinceras, nos encantan los hombres que no sólo son físico, sino también corazón).

Volviendo al tema, en la cabeza te pueteabas en mil idiomas distintos por no haber permanecido afuera de la habitación al escuchar el ruido.

Pedro (obviamente) te miraba fijo esperando reacción tuya.

SUCIO. ASQUEROSO. NUDISTAS.

No había palabras. Ni siquiera tenía intención de dejar de hacer esa cochinada y taparse... Vos media confundida largaste un pequeño quejido cuando sentiste una mano que agarraba tu brazo.

- Sos enfermo nene? No tenés respeto por nada, Pedro. Sacá a esta puta de casa y cambiate a ver si así podemos hablar con Paula y arreglar tu contrato... Bah si todavía quiere.

Era Federico. Que te había apartado de la escena y llevado al pasillo.

- Lo lamento. Siempre es así, pero le avisé que venías. Se supone que se comportaría... Carajo... Tiene 27 años ya, puede controlar sus hormonas.

Por tu parte seguías media ida, pero sabías que este contrato era importante (ciertamente se te había cruzado por la cabeza en estos 15 minutos de ir y decirle a tu padre q nunca harías esto, mas lo conocías y sabías que no existiría manera de convencerlo)

Viendo la cara de preocupación de Federico, decidiste restarle importancia.

- No te preocupes. Sólo, procura no se vuelva a repetir. No es muy agradable.

Él te sonrió.

- Descuida. Y de nuevo, lo siento, Pau... Si puedo llamarte así.

- Claro - soltaste devolviéndole la mueca.

Federico te hizo sentar en los sillones de la sala de estar y fue a buscar al animal de su hermano. No entendías cómo se podía ser tan distintos siendo hermanos.

Ellos regresaron y vos ya mirabas a Pedro con cara de pocos amigos.

- Bueno Paula, él es Pedro. Lamento la forma en que se conocie....

- Seh, seh. Ella lo sabe. Pasemos a lo importante - interrumpió Pedro a Federico - Muñeca, hablé con tu jefe, le dije que te daba una semana de prueba y sino me gustaban los arreglos el contrato no se firma.

Casi fuera de tus casillas contestaste.

- Uno, no soy una muñeca. Mi nombre es Paula. Dos, creo que con tres días me alcanza para demostrar que soy la mejor en el trabajo. Tres, mantengase al margen de mi persona.

Su cara se transformó y volteo la cabeza al ver a la mujer que había estado con él hace unos minutos.

Se volvió hacia vos con mirada media sobradora y se fue atrás del gato (again).

Fin del flashback.

Bien como sabías que pasaría no se llevaron bien desde el principio. La semana de prueba pasó y el contrato se firmó.

Federico se hartó de pedir disculpas por el episodio de la oficina pero lo convenciste de que ya estaba olvidado.

En cuanto a Pedro, bien, toda esa semana se llevaron como la mierda, pero demostraste la eficacia en cuanto al trabajo y él lo había visto. Razón por la que no puedo objetar nada en contra de la firma del contrato.

En una semana le conseguiste más entrevistas que las de toda su carrera y arreglaste renuevo de contrato con el París por muchísima más cantidad de dinero que la ganada en toda su vida.

Y sí, tu trabajo no te gustaba pero siempre ibas a hacerlos bien. Uno, para enorgullecer a tu papá y dos, para (ahora) darle la contra a Alfonso y mostrarle que eras la mejor.

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Bueni, el último por hoy. Comenten por fas. Gracias por leer.

Prólogo

"La toca Pierre. Sigue Pierre. Va Paz. Se la pasa a Alfonso. Pasa al dos, al quince, al doce. Caño al nueve.

Alguien q me explique qué hace ahí el nueve.

Sigue Alfonso. Los once del Madrid lo quieren parar.

Va Alfonso. Taquito. La para con el pecho y...

GOL.

GOOOOOOOL.

La gloria. La esperanza del París.

Desde afuera del área señoras y señores. Todo calculado para el grande, el ídolo, el ganador de nuestros corazones. Desde que entró a la cancha por primera vez, con pelo largo y carita de nene perdido. Pensamos que no duraba. Que el técnico estaba loco de meter a jugar a este pibito.

Pero hoy... Hoy ese pibito nos cerró la boca a todos. Hoy dijo YO SOY PEDRO ALFONSO Y ESTOY PRESENTE. Hoy puso al París en la final de la Champions Language.

Esto es histórico. Histórico.

El alemán. El francés. Cuantos apodos le han puesto a este chico. Pero él es nuestro, es Argentino. Argentino que sigue haciendo historia y con sus 27 años mete al París en la final de este increíble torneo."

...

Sip.

Así era la historia.

Pedro Alfonso. Argentino, criado en Alemania y formado en Francia.

Galán. Buen mozo. Con una sonrisa que compra hasta a un elefante.

Físico envidiado por hombres y deseado por mujeres, las cuales en su mayoría lo tenían (bue, en su mayoría queda chico... Gato q se cruzara con tetas y culo frente a ese hombre, iba a parar a su cama).

Verdaderamente no sé que le ven. Entiendo lo físico (sumado a que su padre tiene miles de cientos de millones, los cuales heredará y los cientos que gaba al año como jugador estrella de Europa) pero lo demás... Es arrogante, creído, mujeriego, narcisista (en exceso) y sobre todo mala persona. Pueden decir lo que quieran. Que hace obras benéficas, que la mitad de su dinero va a parar a los hospitales y escuelas; pero yo sé que Pedro Alfonso es la peor basura que existe. A pesar del pensamiento multitudinario, un su cabeza hueca y vacía sólo hay un cosa... ÉL

Por desgracia, mi trabajo es es sonreír, hablar maravillas cada vez q me preguntan de ese hombre.

Halagarlo y dar a conocer su buen corazón.

Sep! Ilógico como suena.

En fin, me presento. Paula Chaves, asistente de prensa y "manager" del señorito Alfonso.

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Y un día volví. Bue.
Bien, esta nove la voy a escribir yo en los tiempos que pueda. Espero q les guste y me digan q les parece la idea. No creo q sea muy larga. Bah, voy a tratar q no.
Gracias por leer y a Celes (@pedropaulaoli4) por pasarla.

Comenten por fas.

Sinopsis

Sexo, mujeres.
Sexo, dinero.
Sexo, football.
SEXO.

Qué más se puede pedir.

TODO. Lo tiene todo. Bah, eso cree.