Los oíste bajar las escaleras y saliste de tu transe. Se había puesto un jean y una camisa blanca que se pegaba a su torso. Los tres botones desprendidos dejaban ver la pequeña franja de vellos castaños que se extendían por su esternón dispersándose por sus pectorales (a penas).
El cabello mojado y desacomodado le hacía la cara más joven y... Se había afeitado... Sentiste un necesidad de acercarte extendiendo tu mano para tocar la piel recién rasurada...
Qué carajo te pasaba. El hecho que lo hayas tenido pegado a tu cuerpo desnudo no significaba que ahora lo fueras a ver deferente. Verlo como... hombre? No?
- Tan apurada parecías hace un rato cuando me sacaste a mi agradable companía. No era que se nos hacía tarde para la conferencia de prensa? - dijo abriendo la puerta de la heladera sacando la botella de agua.
Ahg... Todo lo lindo desaparecía en el momento que abría la boca para hablar.
- En el año de trabajo con vos aprendí dos cosas. Uno, las mujeres cada día nacen más estúpidas o le gustan mucho los animales para andar acostándose con vos. Dos, tardas en arreglarte para cada conferencia más que una mina... A veces me pregunto si serás gay - miraste para atrás y levantaste una ceja inquiriendo la pregunta (no había cosa que disfrutaras más que hacerlo enojar y jugar con su masculinidad era un golpe a su ego... uno muy fuerte)
- Muchos gays tienen vidas de... Ya sabés... Gato. Para cubrirse, no? Yo pienso que deberías salir del closet, animalito... Definitivamente ahí sí serías leyenda en el football. Imaginate "Pedro Alfonso, el Adán del football, es gay". - soltaste una carcajada, pero fue callada en el momento que te viste acorralada contra la mesa que se extendía por el centro de la cocina...
-No. Soy. Gay. - dijo pegado a tu oído (y a todo tu cuerpo)
Tu pulso volvió a acelerarce y te puteaste internamente por eso. Por qué después del episodio en el cuarto tenías que sentirte así cuando lo tenés cerca.
- Y si me arreglo demasiado... - continuó con voz baja en tu oído - es porque sé que te encanta verme así... Como a toda mujer que viene hacia mí.
Por Dios. Este "hombre" no tenía límites para su egocentrismo.
- Sabés? - te diste vuelta y quedaste pegada a esa masa musculosa. CONCENTRATE... Tomaste aire - Tenés razón... Me encanta verte... - levantaste la rodilla de tu pierna derecha atrapada entre sus muy separadas piernas. La subiste sin apuro, con cuidado. Cuando viste que estaba en la posición correcta... - ASÍ!
Le pegaste un rodillazo en los testículos y así como estaba cayó al piso.
- AY! CARAJO! ANDATE A LE MIERDA.
- No te preocupes que vivo ahí. Vivo cerca tuyo.
Saliste de la cocina dejándolo tirado sobre los mosaicos blancos y negros.
...
Tirado en la cocina quedaste después del pequeño mimo de tu mánager... Esto no iba a quedar acá... O no, claro que no... Te ibas a vengar
Se la ibas a cobrar cara.
Sin embargo, agradecido le estabas, tenerla tan cerca y con tu "abstinencia" sexual estaba causando estragos en tu cuerpo (y en tu mente también)... Se te había cruzado por la cabeza besarla?
NO... De ninguna jodida manera... Vos no tenías intención de probar sus labios delgados y gruesos en la medida justa, ni de morderlos para que ella abriera su boca y dejara entrar tu lengua a combatir con la tuya... MIERDA.
Miraste para abajo... No lo podías creer. Otra vez no!
Fuiste hasta la heladera y sacaste unos cuantos cubitos de hielo, los metiste en una bolsa, cerraste y los apoyaste sobre tu amigo... No precisamente por el golpe de tu bella mariposa Paula.
- Te podés apurar? En 30 minutos tenemos la conferencia en el predio del club. - la viste entrar media despeinada (afuera debe haber viento... A quien le importaba eso, no?) - Yo no sé que haces acá todav...
Bajó la mirada...
- Ah, ya veo - un sonrisa apareció en su rostro... Zorra, pensaste... Le encantaba verte sufrir. - La próxima procurare no hacerlo tan fuerte.
Y con un guiño volvió a salir de la habitación.
Automáticamente corriste a la heladera a sacar un par de cubitos más.. Tu erección que ya estaba desapareciendo se despertó de golpe en el momento que la viste cruzar la puerta... Esto era malo, muy.
Unos minutos más tarde (ya con tu testosterona controlada, ponele) te dirigiste al garage a sacar el auto para dirigirte a la conferencia.
Sentada en el asiento del acompañante de tu Aston Martin la viste a Paula, repasando su labial en el espejo retrovisor... Te acercaste.
- Perdón. No se supone que vos viajas con mi hermano?
- Me encantaría, por lo menos el no se comporta como perro q olfatea a las perras en celo. El problema es que tenía un compromiso y no puede ir. Además mi auto está en el taller y por más que me desagrade la idea voy a tener que viajar con una cabra, o sea, vos. Espero por lo menos conduzcas a una velocidad normal. Destesto la gente que va 260 como si el mundo fuera a acabarse, siento que se van a matar... Pero debemos llegar rápido así que traé tu culo de animal acá y conducí que se nos hace tarde.
Oh! Así que quiere llegar a tiempo y rápido. Bien, Pepito la va a llevar a tiempo y rápido... Esto va a estar bueno... Con mi descendencia no se va a meter más.
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Holiwis! Acá les dejo el capítulo cuatro. Gracias a todos/as los/as que leen por la buena onda y sus lindos comentarios, me alegro que les guste la nove. Cualquier idea que tengan para seguirla pueden decirme y si quieren que se las pase cada vez que suba avisenme por mi tw (@nare_pauchaves). Gracias de verdad por leer y comentar. los loveo