martes, 30 de diciembre de 2014

Capítulo ocho

El forcecejo que habías dejado de lado unos minutos atrás se hizo presente. Peleabas contra el agarre de Pedro pero él no te soltaba, solo repetía una y otra vez que te calmaras

Quién mierda se cree?

- Ya "redimiste" tu "corazón agobiado". - la ira había vuelto y te estaba consumiendo por completo. - Alguien nos vio, verdad? Algún fotógrafo o paparazzi nos vio, no es cierto? Y claro como el señorito tiene que mantener la imagen frente a su público hizo su acting de correr desesperado a consolar a la mujer llorando, no?

Gritaste y lloraste pero esta vez el llanto tenía un 50% de bronca.

- Te aviso que acá no entran los paparazzi a no ser que vengan a la conferencia de prensa así que podés acabarla con tu acting de nene arrepentido pidiendo perdón. - habías conseguido zafarte de su agarre y estabas dando vueltas por todo el cuarto mientras le gritabas.

La bronca estaba siendo opacada por el dolor de nuevo y el llanto se iba a volver a transformar en el que te deja débil y expuesta.

NO QUERÍAS. NO.

Bajaste la mirada tres segundo para recobrar compostura.

DEMASIADO TIEMPO.

Pedro te había vuelto a agarrar e intentaba calmarte.

JA!

Volviste a forcejear y a pegarle (como desde que lo viste), mientras él seguía intentando sujetarte como antes.

Sin embargo, esta vez no se limitó a solo agarrarte contra sí. En un abrir y cerrar de ojos estabas pegada a una de las paredes blancas del vestuario con su cuerpo (literalmente) sobre el tuyo.

- Ya basta! - gritó y vos por acto reflejo (o no? No lo sabés) quedaste quieta y muda. - Basta. Acabala de una vez Paula.

Su respiración agitada, debido al forcejeo que tenían hasta recién, chocaba con tu boca y sus ojos miel te miraban fijamente. Pero no con odio, bronca o sobrándote (como de costumbre). En ellos había fiereza mezclado con súplica (y ahora la perdida, definitivamente, eras vos).

- Perdón. Yo... De verdad... Yo... - sus manos sostenían las tuyas contra la pared. Sus caderas estaban pegadas a las tuyas (y no pudiste notar ese contacto hasta que tu cabeza se calmó... sólo un poco). Su tórax subía con rapidez (al igual que el tuyo) chocando y provocando un roce constante.

La voz de Pedro había salido casi como un gruñido al decir las palabras anteriores, luego de las cuales bajó un poco su cabeza.

Puteaste por dentro el que lo haya hecho porque cuando levantó la mirada sus ojos terminaron de ablandarte por completo. Este era uno de esos momentos donde tu cerebrito es opacado por los impulsos del resto de tu cuerpo.

Sus ojos estaban casi marrones cuando volvieron a enfocarse en vos... Definitivamente tu razón estaba enterrada en el décimo tercer subsuelo de tu mente, porque un escalofrío te recorrió de pies a cabeza en el momento que se pegó más a vos (si eso era posible) y su boca quedó a centímetros de la tuya. Era la tercera vez en el día que estaban así y en cada nueva situación mayor era el esfuerzo que tenías que hacer para no pensar en cómo besaría, cómo se sentirían sus labios sobre los tuyos.

- Yo no lo hubiera hecho, Pau. - susurró con voz ronca.

Agradeciste (más o menos) porque ya tu inconsciente (digamos) te estaba jugando una mala pasada. Pero... Por qué sus voz salió de su boca con ese tono. Sólo hizo que no pudieras protestar, ni insultarlo, ni siquiera cruzó por tu cabeza el hecho de moverte de donde estabas (aunque todos sabíamos que si él se lo proponía podría retenerte ahí todo lo que quisiese... sus músculos desgraciadamente no están de adorno).

- No lo sabía. - continuó y supiste que Federico le tuvo que haber dicho el por qué de tu reacción.

Tendiste a moverte.

- Podés parar? - dijo. Sus caderas volvieron a empujar las tuyas para retenerte. Sin embargo el pequeño roce te nubló la vista (por no decir todos los sentidos). - No me lo dijiste. No lo sabía. Nunca lo hubiera hecho, Pau. Te lo prometo. Nunca. - dijo en un tono aún más bajo.

Podías ver el brillo de sinceridad en sus ojos. Sinceridad pura. Nunca lo viste así en lo que va del año (y creés, en ninguna de las veces que viste fotos en los periódicos o en algún programa de espectáculo, de los pocos que había en París).

- Te creo. - y lo hacías; no sabés por qué, pero lo hacías.

De reprente, no hubo palabras. Sólo sus respiraciones un poco aceleradas pero no encontrabas justificativo para eso.

Pedro te miraba. Vos lo mirabas.

Un pequeño tirón o contracción de tu cuerpo (de esas que suceden de la nada) provocó un mínimo movimiento en vos y él por/como reacción golpeó sus caderas contra las tuyas una vez más.

En el punto justo.

Jadeaste. Jadeó.

Mierda!

MIERDA!

Sus miradas seguían conectadas pero los ojos de Pedro ardían. El leve tono miel se tornó marrón oscuro.

Giró las caderas sobre las tuyas.

Jadeaste. Jadeó.

MIERDA.

Otra vez pensaste.

Y en ese instante quisiste reaccionar porque esto estaba mal... Para el culo. Sí! Quisite!  Porque ni bien tu cabeza inició con ello otro giro de cadera te quitó la poca razón y aire que tenías.

Jadeó.

Pegado a tu oído.

Jadeaste.

Su mano apoyada en la pared.

Sus ojos, y los tuyos... Igual que hace 5 minutos.

Un giro más.

- AH! - gemido. No sabías de dónde salió hasta que te diste cuenta que fue de tu propia boca.

Lo sentiste. Justo en el punto donde se unen tus piernas.

Su erección estaba clavada justo ahí y te quitaba todas las fuerzas que podías llegar a tener.

- Pedro... - y no sabías qué más decir. Querías/necesitabas que sus caderas se movieran otra vez.

- Así? - giró y empujó hacia adelante.

- AH! - estabas exitada. Mucho. Podías sentir cómo tus bragas estaban empapadas y...

Giro. Empuje.

- AH! - tus brazos subieron a sus hombros. Necesitabas sostenerte de algo antes que tus piernas perdieran toda su fuerza.

- AH! - levantaste la mirada que habías bajado hace unos segundos y lo miraste. Esta vez el gemido fue suyo.

Otra vez.

Giro. Empuje.

Giro. Empuje.

Giro. Empuje.

La presión entre tus piernas te estaba destrozando. Estabas a punto de alcanzar el clímax y no se habían ni tocado.

No podía pasarte esto a vos... Con él. No! Pero... Ah... Se sentía... Ah... Tan bien... Ah.

- Pedro!

Pero ese no había salido de tu boca...

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Ya sé! Todos esperaban q se re dieran, pero como soy mala... Muajajajaja.

Espero que disfruten la nove. Comente pls.

Los quiero.

Nare @nare_pauchaves

Lean estas noves que están geniales.

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lunes, 29 de diciembre de 2014

Capítulo siete

Se lo pediste. Bien o mal. No importa. Pero se lo pediste. Él no lo sabía, porque por obvias razones, nunca se lo mencionaste.

Vos... Vos... No podías con eso. No lo soportabas. El nudo en tu garganta apareció en el momento que frenó el auto (porque durante el trayecto tu consciencia sólo te dejaba gritar). Los 10, 15 minutos del trayecto tu cabeza solo proyectaba las mismas imágenes. Una y otra vez. Diecisiete años habían pasado pero el dolor nunca cesó ni se calmó.

El día había empezado... Pensaste unos segundos la palabra... Distinto. Te habías sentido distinta para con Pedro. Sentiste algo que jamás habías sentido con él (según vos, porque muy, MUY, en el fondo tu... eemm... cuerpo? Gritaba otra cosa). Eso mismo te hizo sentir frágil, sentiste la necesidad de que ÉL te diera un abrazo, lo que llevó a tu yo consciente (o inconsciente, ya no sabías bien cuál de los dos) a reaccionar de la forma que lo hiciste durante cada una de las situaciones desarrolladas en el día y hasta ahora con Pedro.

Al subirte a su auto tu maquinita cerebral había comenzado con sus típicas vueltas y vueltas comunes en ella (bah, en vos) cada vez que surgían situaciones "extrañas" con Pedro. Hasta que el imbécil, se encargó de apagar cualquier tipo de nuevo pensamiento (ponele) que tu cabeza estaba formado sobre él.

Cuando la velocidad aumentó, la cara de tu mamá apareció frente a vos y...

Lágrimas caían por tus mejillas de nuevo. Por qué tenía que cobrarte el rodillazo de esa forma? Eh? Por qué?

Cuando llegaron solo cuatro palabras salieron de tu boca y después, con un paso acelerado (cuasi trote) te metiste dentro del club. Estabas llegando a la entrada cuando levantaste la mirada y viste a Federico que (como buen amigo que fue para vos todo este año) te abrazó con fuerza tratando de calmarte y preguntándote qué había sucedido.

No debiste decírselo, es su hermano. Pero la ira/furia/odio hacia el pelotudo ese pudo más y nubló cualquier pizca de bondad que haya aparecido para con él. Le contaste a Fede mientras llorabas mares en sus brazos. Él puteó a su hermano en mil idiomas y te abrazó más fuerte. Te aferraste a él con todo tu fuerza y escondias tu rostro en su cuello dejándolo acariciar tu cabello mientras te decía cosas para relajarte mezclados con chistes (para sacarte alguna que otra sonrisa) y creíste haber escuchado pequeños insultos susurrados hacia Pedro.

Cuando ya te calmaste un poco, Fede te dijo que fueras a los vestuarios a respirar un poco por que los baños de servicio seguro estarían llenos de periodistas y, a decir verdad, todos te tenían más que fichada y sabían de sobre manera quién eras y a quién "representabas". Tomaste su consejo, pero antes de irte le suplicaste que no fuera con Pedro. No querías meterlo en esto (bah más de lo que ya lo hiciste abriendo la boca). Ojo, la cosa no era por Pedro... Pufff... Por vos ojalá se mate solo. El tema era Fede. Era su hermano y lo amaba (obvio), y vos como amiga no querías verlo mal.

Fede te sonrió de costado y te inclinó la cabeza para que te fueras. Hiciste una pequeña mueca y seguiste camino a vestuarios, 10 pasos diste y te volteaste a verlo, pero ya no estaba. Suspiraste. No podías preocuparte más (por ahora) de ese problema, tu cabeza no te dejaba.

Llegaste a vestuarios y fuiste hasta el baño a mojar tu cara y poder terminar de tranquilizarte, pero en el momento en que levantaste la cabeza luego de mojarte la cara, el espejo (bah, tu cabeza reflejada en el espejo) se encargó de repetirte el mil veces más los recuerdos que deseabas olvidar con todo tu ser.

Lloraste (otra vez). Te sentaste en uno de los silloncitos que había ahí, y simplemente lloraste. Querías a tu mamá con vos. Querías abrazarla, besarla, o decirle un simple te amo. Y con eso en tu cabeza, corazón y organismo entero te dormiste (suponés) porque después de cerrar los ojos no volviste a abrirlos.

Bueno, eso hasta que sentiste un suave respiración sobre tu cuello y luego sobre tu rostro. Tus párpados se levantaron dando paso a la luz de la habitación, bah la luz que se fugaba entre el espacio que había entre tu cara y la de él (que cabe destacar, no era mucho).

Sus ojos miel estaban atrapados en los tuyos (y los tuyos en los de él). Su cara de preocupación te dio ternura y (hasta incluso) pena. Lo veías ahí callado, sólo mirándote. Tu mirada bajó a sus labios y...

Pum.

- No me toques! No te quiero cerca Pedro! Sos una mierda! - gritaste cuando tu mente recuperó consciencia y los recuerdos la (te) invadieron. Lo empujaste haciendo que perdiera el equilibrio y callera de espalda al suelo.

Otra vez tus ojos picaban. Sabías lo que seguía y no le ibas a dar el lujo de verte llorando. Eso era signo de debilidad estando con él t no te lo podías permitir.

Bueno eso hubiera sido bueno, sino fuera porque ya estabas hecha un mar de lágrimas de nuevo. Tus manos subieron a tu cara de manera casi automática y tus recuerdos estaban ahí otra vez. Llorabas sin parar y en eso (así como si nada) lo sentistes abrazarte (y sí, para qué ibas a decir que sentiste unos brazos que te rodearon y bla bla si eran los únicos en la habitación). No ibas a aceptar nada de él, menos un abrazo.

Dicho esto, empezaste a forcejear con él para que te soltara. Te movías en sus brazos para poder "escapar" mientras llorabas y le pegas en su pecho (duro como una pared).

- Soltame Pedro. Soltame. Sos una mierda. Dejame en paz. Dejame. - gritaste aún luchando (por así decir) contra él.

Él sólo te apretó más contra sí. Sin decir ni media palabra (desde que abriste los ojos que no decía nada).

- Dejame. Dejame. - repetiste esta vez tu voz estaba más acaparada por tu llanto que por tu grito. - Por favor, Pedro, dejame. Por favor. - y eso último lo dijiste ya susurrando mientras envolvias las manos en su cuello y llorabas aferrada a él.

Ya no podías más. Tus recuerdos siempre te dejaban sin fuerza (física y mental).

Dolía. Dolía mucho.

Seguías llorando, pegada a Pedro, aferrada a él como una pulga. Te sentías débil, frágil. Siempre que estabas así necesitabas irte a "resguardar". Irte a un lugar seguro. Tu lugar seguro el cual era el único capaz de darte algo de paz. Ese lugar que ibas con tu mamá siempre para pasar un tiempo de madre e hija; el hermoso parque que estaba a pocas cuadras de tu casa, bah no el parque precisamente, sino el pequeño bosque pasando el parque lleno de flores y árboles. Pero ahora no sabías porque te sentías tan... Protegida. Resguardada. Querías... Necesitabas quedarte ahí. Ahí estabas... Bien!?

Necesitabas largar todo (debés en cuando) y solo podías hacerlo en ese lugar. Pero hoy, ahora, sentías que podías, podías descargar todo ahí. Justo donde estabas. Estabas segura... En sus brazos... Contra su pecho y él sosteniéndote de las caderas envolviéndotelas con ambos brazos y sus anchas manos cubriendo tu espalda. Su cabeza apoyada en la tuya y la tuya en su cuello empapando su remera con tus lágrimas saladas.

Esto estaba mal y lo sabías, pero... estabas tan bien que no querías arruinarlo hablando porque sabías que ibas a caer a la realidad de golpe y eso en este momento, era lo que menos te apetecía.

- Lo siento. - levantaste la cabeza y tus ojazos verdes se clavaron en los suyos. - De verdad. Yo..

Y ahí volviste a la realidad q no querías.

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Uuuhh! Qué pasó? Qué pasará? Paula le dará otro rodillazo en sus cositas? Beso?

Mmm

Ah ya, en serio, que pelotudez... Bueno le dejo el capítulo de hoy. Si ayer no subí fue por culpa de Sofía (@Pauliypeterfans), peguenle a ella.
Espero que les guste y por fis comenten. Los quiero.

Nare @nare_pauchaves

Ah una cosita más... Les súper pega recomiendo (ah) estas noves son ❤

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sábado, 27 de diciembre de 2014

Capítulo seis

PUTA. MIERDA. JODER. HIJO DE PUTA.

CARAJO. CARAJO!

La habías cagado. Cagado hasta el fondo.

Tu pecho ya se había apretado por hecho de haberla visto llorar por tu culpa, pero esto fue el tope. No podías respirar. La ropa te atosigaba y las costillas no permitían el ingreso de aire que necesitabas.

Necesitabas ir con ella. YA.

Siempre te importó nada lo que las mujeres dijeran de vos o si "sufrían por tu culpa" (seamos honestos, el sufrimiento les duraba hasta que encontraban a otro con plata y una buena poronga)... Pero con Paula. Mierda! Desde el día que le viste sus ojos quisiste retenerla contra tu cuerpo y no dejar que nada la dañara, pero el odio, asco, bronca y repulsión en sus ojos al verte coger con otra te hizo tomar una postura completamente distinta. Su mirada se sintió como un cuchillo por la espalda pero no ibas a mostrarte débil o sensible o toda esa estupidez; así que decidiste tratarla de igual manera como ella creía que la tratarías. Podrías haber hablado con ella desde un principio, abrirte a ella y sacarla de su error, pero no. Tu orgullo te ganó. Si ella creía que eras un insensible sin corazón (digamos que en cuanto a las mujeres tenía razón, pero en lo demás estaba completamente equivocada), se lo ibas a dejar creer. Por eso su relación era una mierda.

Y vos tan "compenetrado en tu personaje" te lo terminste creyendo al relacionarte con ella.

Pero hoy... Carajo... Es complicado. Nunca lo habías admitido pero ese primer día, con la rubia estabas haciendo un esfuerzo tremendo para correrte hasta que notaste su presencia en la habitación y en el momento que conectaron sus ojos tu erección se tensó y sacudió dentro del cuerpo de esa mujer con la que estabas. Por ella. Por Paula... Seguís convencido de que fue por la excitación de que te estuvieriera viendo otra persona.

Tus pensamientos estaban alborotados y no sabías qué hacer.

- Por qué no me lo dijo? - las palabras dirigidas a Federico salieron de tu boca antes de que pudieras tomar conciencia de las mismas.

Federico te miró y en su expresión facial se distinguía fácilmente la pregunta: me estás cargando? Sin embargo, te mantuviste firme esperando una respuesta. Él te miró torciendo el gesto y luego de unos segundos respondió.

- No creo nunca haberte escuchado preguntarle si estaba bien, o si estaba cansada, o si tenía algún problema familiar, o si le gustaba el helado de vainilla. Si mal no recuerdo lo único que te empeñas en hacer es fastidiarla y no valorar su trabajo. Entonces por qué joraca iba ella a decirte algo tan personal como eso? - te rugió Federico en la cara.

Ya te estabas cansando de su tonito.

- Porque te lo dijo a vos. - lo miraste esperando que su semblante enfurecido se pusiera nerviosa ante tu sutil inquisición.

- Porque es MI AMIGA. - dijo resaltando las dos últimas palabras. - Porque a mi no me encontró cogiendome a una mina a la cual no me sabía ni el nombre el día de acordar su contrato. Porque yo me preocupé por ella desde que puso un pie dentro de la casa. Porque...

- Te gusta. - afirmaste interrumpiendo su palabrería y te molestó. Llegar a la conclusión de que a tu hermano le gustaba Paula te sacó de eje. - Te gusta, no es así?

Lo increpaste nuevamente.

- JA! Si serás capullo idiota. - dijo mientras inclinaba la cabeza para atrás medio exasperado y volvía a bajarla para mirarte de nuevo. - Si en vez de pasarte criticando a Paula y cogiendote a mono que refriega su culo contra tu verga hubieras, CAPAZ, escuchado una de las tantas conversaciones donde le pedí que me ayudara con una amiga de ella que conocí un día que salimos a tomar algo. Y si hubiera prestado atención, te hubieras dado cuenta, CAPAZ, que estoy hasta las pelotas con la pendeja esa. - dijo tanquilo contra tu cara.

Esto iba de mal en peor y no podías seguir así.

- Perdón - soltaste casi como escupiendo la palabra.

Federico te miró y por primera vez desde que lo viste el día de hoy, una sombra de sonrisa asomó en su rostro.

- Qué? Disculpa, no te escuché.

Hijo de puta.

- Sí lo hiciste, Federico, no lo voy a repetir.

De la nada una pequeña carcajada salió de su boca.

- Sí, sí, solo quería ver si podías decir la misma palabra dos veces.

- Puto - respondiste más tranquilo ya.

Miraste a tu hermano a los ojos.

- No lo habría hecho. Juro que me pareció un miedo tan inocente que por eso jugué con eso, pero de haberlo sabido, no lo habría hecho. - Él suspiró y asintió.

- Lo sé. - respondió

- Ella lo sabe también verdad? - preguntaste mordiendote el labio asustado.

Fedrico te miró e hizo una mueca de disgusto.

- Mierda.

Hechaste a correr pero tu hermano te frenó

- A dónde vas?

- A buscarla. - dijiste como si nada.

- Para?

- Para pedirle perdón - susurraste con la cabeza a gachas.

- Qué vas a hacer qué? - rió Federico - Es joda, no?

- Federico me mandé una cagada grande y lo sé. Ahora soltame así puedo hablar con ella y arreglarlo. - Te solataste de tu agarre y saliste pitando al interior del estadio a buscar a Paula.

Estabas casi desesperado buscándola por todo el club. La rueda de prensa tendría q haber empezado hace 10 minutos pero no ibas a empezar sin ella. Necesitabas disculparte.

Buscaste y buscaste. Hasta que llegaste a los vestuarios y la viste recostada sobre uno de los largos y anchos sillones de cuero dispuestos ahí para que los jugadores se relajen antes de salir.

Estaba de espalda y su cabello caía vertical hacia el suelo. Diste la vuelta al sillón y viste sus ojos cerrados (estaba dormida) y cara roja.

Mierda. Te sentías como una mierda. No te sentías así desde hace mucho tiempo. Tu pecho cada vez reducía más el espacio de tu caja toráxica.

No entendías qué te pasaba. Las sensaciones que recorrían tu cuerpo... No te habías sentido así por el solo hecho de ver llorar a una mujer desde hace mucho tiempo y cada vez que pasaba era siempre con la misma mujer, nunca con otra.
Pero ahora, estabas agachado frente a ella con tu mirada fija en sus labios. Por acto reflejo (según vos) tu cabeza bajó de a poco hasta casi rosar su nariz respingada. De repente su respiración dejó de ser calmada y tranquila. De un momento a otro sus ojos verdes con tonos de miel chocaron con los tuyos y ahí te perdiste por completo.

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Segundo capitulo del día. Con total honestidad les digo que la única razón por la que subí es porque Sofía me reventó los ovarios para que lo hiciera ;)
Espero que les guste y dejen aua comentarios.

Nare @nare_pauchaves

Capítulo cinco

Saliste del garage se tu casa con Paula como copiloto. Bajaste a la calle y esperabas que iniciara con su retoque facial que seguramente duraría todo el viaje...
Para tu sorpresa, ella ni siquiera atinó a bajar el espejito que en general se encuentra en la guantera del copiloto. Simplemente se colocó la banda de seguridad y esperó paciente a que el portón de tu garage terminara de cerrarse y vos arrancaras el camino al club donde tendría lugar la conferencia de prensa.

Era irritante. Esperabas que fuera como toda mujer que subió a tu coche. Superficial... Casi que tuviera un TOC con el maquillaje o algo así. Vos habías formado esa imagen en tu cabeza desde el primer día. La típica mujer que sólo quería dinero y sexo.

Carajo!

Eso si hubiera sido fácil. Si ella se hubiera comportado como perra después de lo que pasó en la habitación esta mañana (convengamos que lo hizo en el momento que dirigió su rodilla a tu entrepierna, pero no te referías a ese tipo de zorra), sino la hueca que siempre trataba de provocarte para llevarte a la cama, con la ilusión de que al día siguiente le prometieras el mundo.

Puuuff... JAMÁS, pasaría. Prometiste que no te involucrarlas sentimentalmente con ninguna mujer.

Volviendo a Paula, ella no era así... Para nada. Si tan solo hubiera actuado como la rubia de esta mañana ya la habrías olvidado y vuelto a ignorarla como era su rutina. Mas su actitud... Mierda... Cómo se ponía nerviosa al tenerte cerca, cómo se habían enrojecido sus mejillas, cómo tu cuerpo reacciona al tenerla cerca o verla vestida así.

Recordabas la primera vez que la viste... Demonios, sus ojos verdes mirándote te habían dado una erección en menos de un medio maldito segundo y un algo en tu pecho cuando se clavaron en vos te dio miedo... Solo atinaste a ningunearla. Era lo que sabías.

A partir de ese día no te atreviste a mirarla directo a los ojos y te asegurabas de tener una capa de cemento que no te dejara sentir eso de nuevo... Hasta hoy.

Nunca la habías visto tan nerviosa o tensa. Nunca esperaste que se pusiera así por tenerte cerca. Nunca pensaste que su reacción te pondría... Feliz? Pero no era felicidad por ponerla nerviosa o incomoda, por molestarla. Era por el hecho de saber que le producías algo. Lo que sea, y saber eso te quemaba la cabeza.

Pero no podía ser. Y no iba a ser...

Necesitabas borrar eso, no solo de tu cabeza sino también de tu organismo (porque no dirías corazón, eso nunca) entero.

Ya saldrías esta noche y buscarías una amiguita que por fin pudiera darte lo que buscabas hace tanto.

Con un esfuerzo enorme centraste tu cabeza (y tu entre pierna) en devolverle el favor de hace un rato.

Pusite primera y pisaste el acelerador, arrancaste despacio hasta llegar a la ruta por completo. Disimuladamente dirigiste tus ojos a Paula y la vista abstraída en sus pensamientos mientras miraba por la ventanilla. Sonreiste con maldad, por más que ella.no te hubiera visto y pisaste el acelerador a fondo. En ese momento un grito ahogado cubrió el interior de tu DBS y lo disfrutaste mucho.

Aumentaste la velocidad todo lo que podías sin voltearte a ver a Paula, si lo hacías era muy probable que te rieras a carcajadas por la cara de pánico q debía tener. Y bueno, además podrían chocar aunque lo dudabas. Eras excelente conductor, solo por resaltar otra de tus virtudes.

Rebasando autos al mango y casi derrapando en algunas esquinas al doblar. Llegar al club. Paula no había parado de gritar en todo el viaje y rogaba que desaceleraras, ruego que hiciste caso omiso durante todo el trayecto. En un momento te pareció escucharla sollozar pero no volteaste a contemplarla por lo que no pudiste confirmar nada... Bueno, hasta q bajaron del auto y le viste el rostro lleno de lágrimas.

Un punzada atravesó tu pecho y no sabías por qué. Sin embargo poca importancia le diste y seguiste molestándola.

- Iba muy rápido? Perdoname, juro que no me si cuenta. - dijiste petulante.

Sin embargo, lejos de mirarte mal o contestarte con toda la ira del mundo, al darse vuelta sus ojos verdes completamente aguados y con verdadero terror y tristeza en ellos se te clavaror en lo más profundo de tu ser mientras ella se limitó a decirte cuatro palabras.

- Sos. Una. Puta. Mierda.

Sin más, se dio la vuelta y continuó su camino dentro del club.

Te quedaste pasmado. No podía llorar así por que hayas excedido un poco el límite de velocidad. Era ilógico! Permanesiste así unos segundos más hasta que te decidiste a entrar al club. Estabas mirando tu celular cuando sentiste un fuerte dolor en tu mejilla izquierda, te diste vuelta y viste a Federico mirándote completamente envenenado.

- Me das asco como hombre y como hermano. Ni se te ocurra volver a siquiera pensar en dirigirte a Paula. Me vas a decir todo a mi y yo se lo voy a trasmitir a ella. Está claro? - Se dio la vuelta y empezó a andar hacia el club, farbullando "un hijo de puta" que salió de su boca como un gruñido.

Tu confusión por el episodio con Paula pasó a un bronca que invadió todo tu organismo.

- No era que no ibas a venir? Qué tenías una importante reunión? Pero claro tu putita te llamó para acusarte de vaya a saber qué mierda. Porque seguro te inventó algo para que vinieras acá tan rápido a buscarla y a defenderla. Porque no podés ponerte así por la estupidez que pasó. - la ira te consumía. Por qué carajo tu hermano estaba defendiendo a Paula.

Seguro que ella lo viene engatuzando desde hace un año. Quiere plata! Y Federico la tiene.

Hija de puta.

Pum.

Tocaste tu mejilla derecha esta vez. Dolía. Levantaste la vista y ahí estaba Federico, otra vez en frente tuyo como un fiera.

- No le vuelvas a faltar el respeto. NO LO VUELVAS A HACER! - te gritó en la mitad de estacionamiento.

- Qué haces idiota? Soy tu hermano pelotudo? - le gruñiste - Cómo mierda querés que la trate cuando por ella estamos peleado. Qué carajo te inventó que le hice? QUÉ? Qué la puteé? Qué la insulté? Porque lo único que hice fue acelerar un poco más de la cuenta para jugarle un joda. J O D A. Te queda claro?

Pum. Otra piña más.

Ya no dabas más estabas hasta las pelotas de la mina esa.

- Me hubiera chupado un huevo si otra mina estuviera llorando porque la llevas a los santos pedos por la ruta. Pero la que lloraba era Paula. Te dijo que no le gustaba ir rápido, que lo detestaba, y vos sin embargo lo hiciste. Por qué? - De qué iba tu hermano? No podía atacarte así por eso.

- Le devolví un favor. - Contuviste la sonrisa, no le ibas le explicar lo que pasó en tu casa hace unas horas. - Qué va! Era un joda Federico no puede llorar por eso. Es estúpido que ese sea su miedo.

Tu hermano te gruño y el odio reflejado en sus ojos hacia vos empeoró.

- Sería una puta joda si no fuera porque vio a su madre morir a su lado, a sus 6 años por culpa un hijo de puta que manejaba una camioneta al mango y que por no respetar un puto semáforo chocó de lleno con su auto aplastando a su mamá y dejándola a ella internada inconsciente por 4 meses. - te rugió Federico en la cara dejándote completamente pasmado y sin la mínima capacidad de reacción.

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Y un día volví... Iupi, iupi... Ya en serio; perdón por dejar la nove tan colgado, lo que pasó fue que me taparon de cosas en el cole (proyectos, pruebas, trabajos, investigaciones, campañas, y otras huevadas) y como mi mente es muy limitada no me daba para escribir capítulo y ponerme a pensar. En fin, ahora volví y voy a tratar de subir todos los días... Más o menos...
Espero que disfruten el capítulo. No les voy a pedir que dejen millones de comentarios para subir le próximo capítulo porque sería de cara dura, pero porfas comenten que les parece la nove.

PD: This chapter.. Ah, no eu, este capítulo se lo dedico a las genias, ídolas, grosas de la vida de LTDW; hacen 10 meses q aparecieron y son capaces de alegrarme y llenarme de felicidad como pocos. Gracias por tanto. LAS AMO

viernes, 18 de julio de 2014

Capítulo cuatro

Los oíste bajar las escaleras y saliste de tu transe. Se había puesto un jean y una camisa blanca que se pegaba a su torso. Los tres botones desprendidos dejaban ver la pequeña franja de vellos castaños que se extendían por su esternón dispersándose por sus pectorales (a penas).

El cabello mojado y desacomodado le hacía la cara más joven y... Se había afeitado... Sentiste un necesidad de acercarte extendiendo tu mano para tocar la piel recién rasurada...

Qué carajo te pasaba. El hecho que lo hayas tenido pegado a tu cuerpo desnudo no significaba que ahora lo fueras a ver deferente. Verlo como... hombre? No?

- Tan apurada parecías hace un rato cuando me sacaste a mi agradable companía. No era que se nos hacía tarde para la conferencia de prensa? - dijo abriendo la puerta de la heladera sacando la botella de agua.

Ahg... Todo lo lindo desaparecía en el momento que abría la boca para hablar.

- En el año de trabajo con vos aprendí dos cosas. Uno, las mujeres cada día nacen más estúpidas o le gustan mucho los animales para andar acostándose con vos. Dos, tardas en arreglarte para cada conferencia más que una mina... A veces me pregunto si serás gay - miraste para atrás y levantaste una ceja inquiriendo la pregunta (no había cosa que disfrutaras más que hacerlo enojar y jugar con su masculinidad era un golpe a su ego... uno muy fuerte) 

- Muchos gays tienen vidas de... Ya sabés... Gato. Para cubrirse, no? Yo pienso que deberías salir del closet, animalito... Definitivamente ahí sí serías leyenda en el football. Imaginate "Pedro Alfonso, el Adán del football, es gay". - soltaste una carcajada, pero fue callada en el momento que te viste acorralada contra la mesa que se extendía por el centro de la cocina...

-No. Soy. Gay. - dijo pegado a tu oído (y a todo tu cuerpo)

Tu pulso volvió a acelerarce y te puteaste internamente por eso. Por qué después del episodio en el cuarto tenías que sentirte así cuando lo tenés cerca.

- Y si me arreglo demasiado... - continuó con voz baja en tu oído - es porque sé que te encanta verme así... Como a toda mujer que viene hacia mí.

Por Dios. Este "hombre" no tenía límites para su egocentrismo.

- Sabés? - te diste vuelta y quedaste pegada a esa masa musculosa. CONCENTRATE... Tomaste aire - Tenés razón... Me encanta verte... - levantaste la rodilla de tu pierna derecha atrapada entre sus muy separadas piernas. La subiste sin apuro, con cuidado. Cuando viste que estaba en la posición correcta... - ASÍ!

Le pegaste un rodillazo en los testículos y así como estaba cayó al piso.

- AY! CARAJO! ANDATE A LE MIERDA.

- No te preocupes que vivo ahí. Vivo cerca tuyo.

Saliste de la cocina dejándolo tirado sobre los mosaicos blancos y negros.

...

Tirado en la cocina quedaste después del pequeño mimo de tu mánager... Esto no iba a quedar acá... O no, claro que no... Te ibas a vengar

Se la ibas a cobrar cara.

Sin embargo, agradecido le estabas, tenerla tan cerca y con tu "abstinencia" sexual estaba causando estragos en tu cuerpo (y en tu mente también)... Se te había cruzado por la cabeza besarla?

NO... De ninguna jodida manera... Vos no tenías intención de probar sus labios delgados y gruesos en la medida justa, ni de morderlos para que ella abriera su boca y dejara entrar tu lengua a combatir con la tuya... MIERDA.

Miraste para abajo... No lo podías creer. Otra vez no!

Fuiste hasta la heladera y sacaste unos cuantos cubitos de hielo, los metiste en una bolsa, cerraste y los apoyaste sobre tu amigo... No precisamente por el golpe de tu bella mariposa Paula.

- Te podés apurar? En 30 minutos tenemos la conferencia en el predio del club. - la viste entrar media despeinada (afuera debe haber viento... A quien le importaba eso, no?) - Yo no sé que haces acá todav...

Bajó la mirada...

- Ah, ya veo - un sonrisa apareció en su rostro... Zorra, pensaste... Le encantaba verte sufrir. - La próxima procurare no hacerlo tan fuerte.

Y con un guiño volvió a salir de la habitación.

Automáticamente corriste a la heladera a sacar un par de cubitos más.. Tu erección que ya estaba desapareciendo se despertó de golpe en el momento que la viste cruzar la puerta... Esto era malo, muy.

Unos minutos más tarde (ya con tu testosterona controlada, ponele) te dirigiste al garage a sacar el auto para dirigirte a la conferencia.

Sentada en el asiento del acompañante de tu Aston Martin la viste a Paula, repasando su labial en el espejo retrovisor... Te acercaste.

- Perdón. No se supone que vos viajas con mi hermano?

- Me encantaría, por lo menos el no se comporta como perro q olfatea a las perras en celo. El problema es que tenía un compromiso y no puede ir. Además mi auto está en el taller y por más que me desagrade la idea voy a tener que viajar con una cabra, o sea, vos. Espero por lo menos conduzcas a una velocidad normal. Destesto la gente que va 260 como si el mundo fuera a acabarse, siento que se van a matar... Pero debemos llegar rápido así que traé tu culo de animal acá y conducí que se nos hace tarde.

Oh! Así que quiere llegar a tiempo y rápido. Bien, Pepito la va a llevar a tiempo y rápido... Esto va a estar bueno... Con mi descendencia no se va a meter más.

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Holiwis! Acá les dejo el capítulo cuatro. Gracias a todos/as los/as que leen por la buena onda y sus lindos comentarios, me alegro que les guste la nove. Cualquier idea que tengan para seguirla pueden decirme y si quieren que se las pase cada vez que suba avisenme por mi tw (@nare_pauchaves). Gracias de verdad por leer y comentar. los loveo

martes, 15 de julio de 2014

Capítulo tres

AVISO: Sólo quiero decirles que en el capítulo anterior me confundí y puse Brasil 2014 pero en realidad era Rusia 2018... chicas... soy futurista ... Chiste, chiste... Es sólo por una cuestión de la trama de la novela nada más. Era eso nomás. Así que sigamos con el capítulo.

Habías salido de su cuarto un poco consternada. Su cuerpo con poca ropa ya te era familiar... Demonios, lo habías "conocido" teniendo sexo con un gato. Si no le viste su... cosa... fue sólo de pura suerte.

Pero algo siempre pasaba. Vos por supuesto lo hacías a un lado creyendo que era impotencia de que una persona fuera tan basura como él... Hoy algo había sido distinto. Esa sensación creció y se sintió más fuerte de lo normal (como lo habías sentido antes).

Lo habías tenido cerca. Habías sentido curiosidad del por qué las mujeres se le prendían como garrapatas. Besará tan bien como dicen? (aunque vos bien podrías responder a esa pregunta... bueno, más o menos)

Sip. Esas dudas siempre te habían inundado, mas rápidamente las despejabas volviendo a recordar cómo era.

Recién algo fue diferente.

Su alto, (desnudo) y musculoso cuerpo se había acercado a vos (dispuesta a irte) mientras sentías tu cara arder por haber puesto tu mano... Bueno, ahí.

Su pelo revuelto y cara de recién levantado lo hacían parecer un tierno niño, pero aún lo hacían más sexy... Vos no digiste eso... Vos no podés haber dicho eso.

Vagamente volviste a ese momento... Era bastante más alto que vos (y eso que medís 1,80), de caderas estrechas y con los músculos marcados donde tenía que ser. Definitivamente no entraba en el rango de rinoceronte musculoso que asusta cuando se acerca... Nop... Su cuerpo era delicado y cuidado, con una esbeltez que lo haría digno de la realeza.

Sus estrechas caderas eran coronadas con el triángulo invertido que resaltaba su físico a un punto máximo. Además de su abdomen de lavadero (no exagerado) y pectorales anchos.

Sus muslos también también eran un sueño divino... Bien apretados... Resaltando cada músculo al caminar.

Cuando estabas por irte, sentiste sus fuertes brazos agarrarte y atraerte hacia él... Olía a macho caliente y a sexo... El aire te faltó... Te diste cuenta que dejaste de respirar.

Su cabeza se inclinó mirándote con los dorados ojos mieles que tanto odiabas pero que en ese momento se mostraron distinto, dándote... seguridad?

Te apretó más hacia él y sentiste su erección clavarse en tu cadera...

Su altura nunca te había intimidado pero en ese momento sentiste que sus diez centímetros demás eran demasiados para enfrentarlos.

Habías odidado a tu amiga en ese momento por impulsarte a cambiar tu forma de vestir para el trabajo... No era que vivías toda tapada como mujer del siglo anterior pero para con Pedro no te atraía la idea de que te viera relajada... Te sentirías débil.

Mas ese día decidiste probar usaste tu típica vestimenta de entre casa. Chupines rotos y blusa fresca media transparentadas. Pero odiaste hacerlo justo hoy.

Volvamos al tema...

Tu cordura volvió rápido y decidida a molestarlo un poco te acercaste sensual a su oído dirigiéndole unas palabras antes de empujarlo sobre su cama y volverte hacia la puerta para salir de allí.

Aún un poco dispersa te dirigiste hacia el comedor se la gran mansión vuelta tu casa... Lo cierto era que mucho no te agradaba tener que vivir con Alfonso, pero era una de las pautas que al señorito se le había dado por poner en el contrato.

A pesar de ello tenías un departamento en el centro de París el cual alquilabas y disfrutabas en tus días francos. Tu padre, sin embargo, había vuelto a Argentina (después de muchos años) para instalar la "base" de su agencia allí.

No recordabas casi nada de tu país. Después de la muerte de tu mamá, tu papá se había decidido a recomenzar en Europa y desde entonces nunca más volviste.
Cuando te enteraste de su partida suplicabas en tu interior que te ofreciera ir con él, mas sabías que aquí tenías tu trabajo y que a no ser que Pedro haya elegido participar en Rusia 2018 como argentino (cosa que dudabas dado que fue criado en Alemania desde los 4 hasta los 17 que lo mudó a París... El chico tenía más de europeo que de argentino y no creías que apreciara sus raíces... No él) no habría posibilidades de viajar... Por ahora.

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Holis! Les dejo el nuevo capítulo. Espero que les guste. Comenten por fas. Gracias por leer.

viernes, 11 de julio de 2014

Capítulo dos

Te levantaste, te pusite el bóxer y te dirigiste al baño. Cepillaste tus dientes y mojaste un poco tu cara.

Carajo. Lo de anoche no había sido bueno. Últimamente te preguntabas porque ninguna podía hacerlo bien; y eso que probabas casi todo el kamasutra con la compañera de la noche.

Pero qué mierda pasaba que te despertabas con una sensación de vacío... Como si esperaras sentir algo más al despertar... Sí! Claro que esperas, placer y satisfacción... Mas nada de eso ocurría.

Secaste tu cara y volviste a tu habitación (habitación que dejaba mucho que desear a las suites de los hoteles mas lujosos del mundo... Bueno, te gustaban los espacios amplios). Giraste la cabeza hacia un costado y aún viste a la rubia descansando sobre tu cama king... Anoche cuando la divisaste en un club te había parecido caliente pero una vez que la trajiste sobre tu cama... Bueno la hiciste venir un par se veces, es cierto pero tu erección tuvo que ser tratada por tus manos en el baño privado de tu cuarto.

Demonios. Con ella no estuviste ni cerca de correrte.

Recodabas como te las arreglaste anoche... Sentado en el toilet de tu baño con una mano sobre tu longitud pensando en el escultural cuerpo de... Paula?

Naah! Nunca.

Anoche estabas demasiado cansado como para recordar en qué mujer pensaste, pero estabas seguro que en ella no había sido...

Por Dios, esa mujer sólo te sacaba de tus casillas, sino fuera por la excelencia en su trabajo (y la amistad entablada con tu hermano Federico) ya la habrías mandado al infierno.

Sí, definitivamente la odiabas y siempre tenía la costumbre, desde que se conocieron, de interrumpir en el momento menos indica....

Un golpe en la puerta seguido de un grito te saco de tus pensamientos.

- Vamos animal. Levantate. Tenés rueda de prensa en una hora para hablar sobre tu convocatoria para Brasil 2014. Además de que tenés que informar para qué selección jugarás, bípedo privilegiado en el football, mas de escasa actividad neuronal.

Como decías... SIEMPRE TIENE LA JODIDA COSTUMBRE DE INTERRUMPIR EN EL MOMENTO MENOS INDICADO.

Pero no hay cosa que disfrutes más que molestar a tu linda y amorosa asistente de prensa... Razón que te llevó a la cama nuevamente a abrazarte con la rubia que seguía desmayada cómo si los gritos de Paula nunca hubieran pasado... Así quedaste... Haciéndote el dormido mientras esperabas su reacción.

- Carajo! Estoy harta de ver arroz en esta casa - la escuchaste decir.

- Bien... A VER BELLA DURMIENTE DE PLASTICO SI NOS LEVANTAMOS Y VOLVEMOS AL ENVOLTORIO. EL PRÍNCIPE TIENE UN LARGO DÍA HOY Y NO TENEMOS TIEMPO... ASÍ QUE APURATE. - dijo Paula gritando, mientras arrastraba fuera de la cama a tu compañera.

La segunda casi dormida te pidió ayuda pero vos sólo la miraste y volviste a darte vuelta...

- De verdad creías que iba a volver a estar con vos, princesa? Este principe tiene plazo de vencimiento... Sep, una vez que ejército su maquina de hacer hijos ya no le servís. Así que mueve tu culo de arroz y sal de esta casa.

La rubia media desconcertada te miro...

- Pedro, vas a dejar que me trate así? - preguntó.

- Ya la escuchaste. Chau - dijiste con total naturalidad.

- Sos un hijo de puta. Ahg! Te odio.

- Si linda todas dicen lo mismo... Ahora chau! - dijo Paula empujando (literalmente) a la rubia fuera de tu cuarto - Ah una cosa más... Procura ir por la sombra, no vaya a ser que el sol te pegue muy fuerte y empieces a derretirte - auch, eso te dolió hasta a vos. No era culpa tuya que a tus acompañantes les gustara hacerce retoques.

Bien, esta es otra de las razones por las que no la puedes echarla... Te saca la peste de encima rápido y fácil... Y asegura de que no vuelvan... Jamás pasas más de una noche con una mujer.
 
- Ahora príncipe de París... LEVANTA TU CULO GATERO DE LA CAMA Y PREPARATE... en 20 salimos.

Te dijo eso y corrió la sábana que "cubría" tu cuerpo... Al correrla te moviste y su mano rozó tu miembro...

CARAJO!

Esto no era bueno... No podías estar duro ya... Mierda... Tenías que encontrar a alguien que calmara tu apetito sexual de una vez... Era imposible que Paula te haya dado ese erección con sólo tocarte sin querer.

Bajaste la mirada hacia su mano y luego la subiste a sus ojos... Se percató de donde había caído su mano y la quitó rápidamente.

Su cara de rasgos finos y delicados estaba completamente colorada... ROJA, es roja... No puede ser que se te pegue su forma de hablar ahora.

Volviste tu atención a su rostro y allí estaba, con la mirada a gacha y un rubor q se extendía hasta casi el limite con sus achinados ojos verdes. Dos mechones rubios se habían soltado de su enganche y caían sobre los costados de su cara.

Nunca habías percatado la hermosura de su cara. Continuase tu recorrido por su cuerpo... Por su cuello, pecho... Una linda camisa de gasa con los tres primeros botones desprendidos cubrían su tronco dejando ver, sin embargo, el sujetador negro de encaje que llevaba. Un poco llamativo collar colgaba de su cuello y caía justo en el valle formado por sus pechos.

Esto estaba mal... Y peor fue cuando fijaste la vista en su abdomen plano que se traslucía por la camisa...

Como el infierno... Nunca la habías visto así... En general era reservada y vestía con jeans rectos y camisas (normales) cubiertas por un blaser...

Pero hoy esa camisa con los chupines ajustados pegados a sus piernas y rotos sobre varias partes (entra las que se encontraban la rodilla izquierda y cerca de la entrepierna derecha) mostraban una mujer diferente.

Sin hablar de que sus borsegos habían sido cambiados por sandalias chatas, pero que le daban un toque sexy.

Ella atinó a irse para dejarte cambiar, pero vos levantaste tu cuerpo de la cama y la atragiste hasta tus pectorales anchos obligándola a levantar la mirada...

Sus ojos conectaron y sentiste algo que jamás habías sentido antes (no después de tu mamá)... Paz y contención.

Dirigiste la mirada a sus labios... Eran carnosos y finos a la vez... El toque perfecto de de cada componente...

Tu erección reciente estaba clavada en su muslo derecho... Ella miró tu pechos y luego se acercó a tu oído... Dejaste de respirar...

- La próxima vez dile a la zorra que haga bien su trabajo.

Te empujó haciéndote caer sobre tu cama (tamaño king) y giró sobre sus talones para salir de la habitación...

Desconcertado entraste a ducharte y te resiste de vos mismo... Mierda que necesitabas a alguien para saciar tu apetito sexual, antes que tus hormonas te hagan cometer una locura...

Paula... POR DIOS, PAULA...

No, eso jamás pasaría.

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Holis! El capítulo de hoy... Espero que les guste. Para los que no entendieron "arroz" es zorra al revés ... Comentes porfas. Gracias por leer

jueves, 10 de julio de 2014

Capítulo uno

La pregunta del millón es: ¿Cómo terminaste trabajando para éste despresiable ser humano?

Bien, cuando estás obligada a seguir una carrera sin desearla con plateos estúpidos de tu padre que ser cheff no es más que una pérdida de tiempo; lo primero que se que ocurre elegir es la que menos peor pueda resultarte; o a la que tu lindo papito de manera sutil (para él... Pero vos eras consciente de que más que una propuesta de carrera era una orden a seguir) te sugiriera estudiar.

Así terminaste recibiendote como mánager y asistente de prensa.
Y para tu papá no había mayor orgullo que ver a su única hija trabajando en su campo. Es un salsa.

Tu titulo colgaba en su oficina y él (como representante de grandes estrellas; dueño de su propia agencia) no hacía más q felicitarte por tu decisión.

A decir verdad, después de su NO rotundo a financiarte económicamente tu carrera como cheff, dejaste de insistir.

¿Y todo esto que tiene que ver con tu trabajo con Alfonso? Bueno, a tu papá se le había metido en la cabeza que quería representarlo y que estuviera bajo el ala de "Stars Agency". Por lo que apenas obtuviste tu título (con honores cabe recalcar) te dio una dirección con una frase que aún resuena en tu cabeza: "Lo conseguí. Lo conseguí, hija. Tu primer trabajo es el contrato más importante. Luché años por esto. Lo quería desde su inicio. Ahora lo tengo y te confió todo a vos. Sos mi mano derecha y sé que vas a hacer un gran trabajo con él".

Sin una palabra más me sacó de la casa empujándole prácticamente dentro de mi Ford, mas antes de cerrar la puerta dijo "Ya sabe que serás su asistente de prensa y mánager. Sólo pide las indicaciones y empieza con tu trabajo". Una última sonrisa de su parte y cerró la puerta observando hasta que abandone el aparcamiento de mi casa.

Y así llegué a trabajar con éste bípedo masculino.

Si bien no estaba interesada en seguir esta carrera y odié como la mierda a mi padre cuando me obligó a estudiarla, sabía que era muy importante para él. Razón por la que hace un año sigo aguantando al energúmeno que mi padre tiene como cliente.

Desde el día que nos conocimos todo fue un desastre.

Flashback.

Llegaste a la casa (bue... Mansión de 3 pisos equipada de porquerías y cosas innecesarias para un ser humano normal) del nuevo cliente de tu papá. Nuevo representado.

A decir verdad no sabías ni quien era, pero era importante para la agencia, razón que te llevó a deducir que o era One Dirección (que por casualidad rompió contrato con su representante y tu padre salió a la caza de los cinco chicos como había querido desde un principio), o era el egocéntrico futbolista que no paraba de salir en la noticias y en la sección deportes de periódico... Bah no sólo en esa, sino también en la de espectáculos muy a menudo ya que su trayectoria no era abundante sólo en lo futbolístico, sino también en la cantidad de gatos que pasaban cada día por su cama. Pedro Alfonso.

Iugh! Qué asco!

Tocaste tiembre en la gran "casa", esperando a que te abrieran.

Habrán pasado segundos, que un hombre relativamente joven abrió la enorme puerta dándote la bienvenida.

- Paula Chaves? No?

- Sí. Un placer - dijiste extendiendo tu mano.

El hombre la tomó y deposito un suave beso en tus nudillos.

- Federico. Y el placer es todo mío

Te sonrojaste (apenas).

- La oficina está por el final del pasillo a tu izquierda. Esperame allá hasta que busque unos papeles y encuentre a mi hermano.

Te sonrió y volvió sobre sus talones para buscar los dichosos papeles. Vos, también giraste y emprendiste tu camino a "la oficina".

Federico te calló muy bien y rogabas porque su hermano fuera uno de los 5 chicos que estaban enloqueciendo a las adolescentes en todo el mundo.

Llegaste a la puerta de la oficina. Cuando ibas a abrirla un raro ruido se escabulló por la madera (de roble, seguramente) que formaba la puerta llegando a tus odios.

Poco y nada te importó porque hiciste caso omiso y decidiste entrar.

Empuñaste el picaporte y lo moviste para entrar a la sala. Pero en ese momento te arrepentiste terriblemente.

La desagradable escena llenó tus ojos.

Un tatoaje que cubría unos anchos hombros masculinos, se contraía y relajaba al compás de los movimientos. Una mujer (más bien zorra) gemía (gritaba) en signo de que la estaba pasando excelentemente y pedía más.

Vos (cuasi traumada) intentaste cerrar la puerta sin hacer ruido alguno para hacer de cuenta que nada habías visto, mas la escena te había dejado destartalada y como es costumbre tu torpeza se hizo presente en el momento menos indicado...

Al intentar salir chocaste contra la otra puerta y un grito ahogado salió de tu boca. Los dos cuerpos sudorosos sobre el escritorio se detuvieron y voltearon a mirarte... Ella, rubia oxigenada como imaginabas y con tanto plástico en dentro de su cuerpo que era probable que si encendieras un fósforo a su lado, comenzara a derretirse... Él, por su parte... Mierda... Era él. Y sí! Era demasiado pedir a 5 adolescentes dentro de todo inocentes... Pero no!

Definitivamente el mundo estaba en tu contra. No sólo tenías que trabajar en algo que no te apasionaba, sino que además debías representar al hombre que más aborrecías. Era cierto, no lo conocías pero sus actitudes reflejadas en los medios eran suficiente...

El típico nenito futbolista, cagado en guita y físicamente lindo (tampoco wuau) que sólo se ocupaba de sí mismo y de mantener a su órgano reproductor ocupado.

Si bien, conocidas eran sus "obras caritativas", vos sabías que sólo lo hacía para llamar a la prensa y atraer a las mujeres (seamos sinceras, nos encantan los hombres que no sólo son físico, sino también corazón).

Volviendo al tema, en la cabeza te pueteabas en mil idiomas distintos por no haber permanecido afuera de la habitación al escuchar el ruido.

Pedro (obviamente) te miraba fijo esperando reacción tuya.

SUCIO. ASQUEROSO. NUDISTAS.

No había palabras. Ni siquiera tenía intención de dejar de hacer esa cochinada y taparse... Vos media confundida largaste un pequeño quejido cuando sentiste una mano que agarraba tu brazo.

- Sos enfermo nene? No tenés respeto por nada, Pedro. Sacá a esta puta de casa y cambiate a ver si así podemos hablar con Paula y arreglar tu contrato... Bah si todavía quiere.

Era Federico. Que te había apartado de la escena y llevado al pasillo.

- Lo lamento. Siempre es así, pero le avisé que venías. Se supone que se comportaría... Carajo... Tiene 27 años ya, puede controlar sus hormonas.

Por tu parte seguías media ida, pero sabías que este contrato era importante (ciertamente se te había cruzado por la cabeza en estos 15 minutos de ir y decirle a tu padre q nunca harías esto, mas lo conocías y sabías que no existiría manera de convencerlo)

Viendo la cara de preocupación de Federico, decidiste restarle importancia.

- No te preocupes. Sólo, procura no se vuelva a repetir. No es muy agradable.

Él te sonrió.

- Descuida. Y de nuevo, lo siento, Pau... Si puedo llamarte así.

- Claro - soltaste devolviéndole la mueca.

Federico te hizo sentar en los sillones de la sala de estar y fue a buscar al animal de su hermano. No entendías cómo se podía ser tan distintos siendo hermanos.

Ellos regresaron y vos ya mirabas a Pedro con cara de pocos amigos.

- Bueno Paula, él es Pedro. Lamento la forma en que se conocie....

- Seh, seh. Ella lo sabe. Pasemos a lo importante - interrumpió Pedro a Federico - Muñeca, hablé con tu jefe, le dije que te daba una semana de prueba y sino me gustaban los arreglos el contrato no se firma.

Casi fuera de tus casillas contestaste.

- Uno, no soy una muñeca. Mi nombre es Paula. Dos, creo que con tres días me alcanza para demostrar que soy la mejor en el trabajo. Tres, mantengase al margen de mi persona.

Su cara se transformó y volteo la cabeza al ver a la mujer que había estado con él hace unos minutos.

Se volvió hacia vos con mirada media sobradora y se fue atrás del gato (again).

Fin del flashback.

Bien como sabías que pasaría no se llevaron bien desde el principio. La semana de prueba pasó y el contrato se firmó.

Federico se hartó de pedir disculpas por el episodio de la oficina pero lo convenciste de que ya estaba olvidado.

En cuanto a Pedro, bien, toda esa semana se llevaron como la mierda, pero demostraste la eficacia en cuanto al trabajo y él lo había visto. Razón por la que no puedo objetar nada en contra de la firma del contrato.

En una semana le conseguiste más entrevistas que las de toda su carrera y arreglaste renuevo de contrato con el París por muchísima más cantidad de dinero que la ganada en toda su vida.

Y sí, tu trabajo no te gustaba pero siempre ibas a hacerlos bien. Uno, para enorgullecer a tu papá y dos, para (ahora) darle la contra a Alfonso y mostrarle que eras la mejor.

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Bueni, el último por hoy. Comenten por fas. Gracias por leer.

Prólogo

"La toca Pierre. Sigue Pierre. Va Paz. Se la pasa a Alfonso. Pasa al dos, al quince, al doce. Caño al nueve.

Alguien q me explique qué hace ahí el nueve.

Sigue Alfonso. Los once del Madrid lo quieren parar.

Va Alfonso. Taquito. La para con el pecho y...

GOL.

GOOOOOOOL.

La gloria. La esperanza del París.

Desde afuera del área señoras y señores. Todo calculado para el grande, el ídolo, el ganador de nuestros corazones. Desde que entró a la cancha por primera vez, con pelo largo y carita de nene perdido. Pensamos que no duraba. Que el técnico estaba loco de meter a jugar a este pibito.

Pero hoy... Hoy ese pibito nos cerró la boca a todos. Hoy dijo YO SOY PEDRO ALFONSO Y ESTOY PRESENTE. Hoy puso al París en la final de la Champions Language.

Esto es histórico. Histórico.

El alemán. El francés. Cuantos apodos le han puesto a este chico. Pero él es nuestro, es Argentino. Argentino que sigue haciendo historia y con sus 27 años mete al París en la final de este increíble torneo."

...

Sip.

Así era la historia.

Pedro Alfonso. Argentino, criado en Alemania y formado en Francia.

Galán. Buen mozo. Con una sonrisa que compra hasta a un elefante.

Físico envidiado por hombres y deseado por mujeres, las cuales en su mayoría lo tenían (bue, en su mayoría queda chico... Gato q se cruzara con tetas y culo frente a ese hombre, iba a parar a su cama).

Verdaderamente no sé que le ven. Entiendo lo físico (sumado a que su padre tiene miles de cientos de millones, los cuales heredará y los cientos que gaba al año como jugador estrella de Europa) pero lo demás... Es arrogante, creído, mujeriego, narcisista (en exceso) y sobre todo mala persona. Pueden decir lo que quieran. Que hace obras benéficas, que la mitad de su dinero va a parar a los hospitales y escuelas; pero yo sé que Pedro Alfonso es la peor basura que existe. A pesar del pensamiento multitudinario, un su cabeza hueca y vacía sólo hay un cosa... ÉL

Por desgracia, mi trabajo es es sonreír, hablar maravillas cada vez q me preguntan de ese hombre.

Halagarlo y dar a conocer su buen corazón.

Sep! Ilógico como suena.

En fin, me presento. Paula Chaves, asistente de prensa y "manager" del señorito Alfonso.

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Y un día volví. Bue.
Bien, esta nove la voy a escribir yo en los tiempos que pueda. Espero q les guste y me digan q les parece la idea. No creo q sea muy larga. Bah, voy a tratar q no.
Gracias por leer y a Celes (@pedropaulaoli4) por pasarla.

Comenten por fas.

Sinopsis

Sexo, mujeres.
Sexo, dinero.
Sexo, football.
SEXO.

Qué más se puede pedir.

TODO. Lo tiene todo. Bah, eso cree.