La pregunta del millón es: ¿Cómo terminaste trabajando para éste despresiable ser humano?
Bien, cuando estás obligada a seguir una carrera sin desearla con plateos estúpidos de tu padre que ser cheff no es más que una pérdida de tiempo; lo primero que se que ocurre elegir es la que menos peor pueda resultarte; o a la que tu lindo papito de manera sutil (para él... Pero vos eras consciente de que más que una propuesta de carrera era una orden a seguir) te sugiriera estudiar.
Así terminaste recibiendote como mánager y asistente de prensa.
Y para tu papá no había mayor orgullo que ver a su única hija trabajando en su campo. Es un salsa.
Tu titulo colgaba en su oficina y él (como representante de grandes estrellas; dueño de su propia agencia) no hacía más q felicitarte por tu decisión.
A decir verdad, después de su NO rotundo a financiarte económicamente tu carrera como cheff, dejaste de insistir.
¿Y todo esto que tiene que ver con tu trabajo con Alfonso? Bueno, a tu papá se le había metido en la cabeza que quería representarlo y que estuviera bajo el ala de "Stars Agency". Por lo que apenas obtuviste tu título (con honores cabe recalcar) te dio una dirección con una frase que aún resuena en tu cabeza: "Lo conseguí. Lo conseguí, hija. Tu primer trabajo es el contrato más importante. Luché años por esto. Lo quería desde su inicio. Ahora lo tengo y te confió todo a vos. Sos mi mano derecha y sé que vas a hacer un gran trabajo con él".
Sin una palabra más me sacó de la casa empujándole prácticamente dentro de mi Ford, mas antes de cerrar la puerta dijo "Ya sabe que serás su asistente de prensa y mánager. Sólo pide las indicaciones y empieza con tu trabajo". Una última sonrisa de su parte y cerró la puerta observando hasta que abandone el aparcamiento de mi casa.
Y así llegué a trabajar con éste bípedo masculino.
Si bien no estaba interesada en seguir esta carrera y odié como la mierda a mi padre cuando me obligó a estudiarla, sabía que era muy importante para él. Razón por la que hace un año sigo aguantando al energúmeno que mi padre tiene como cliente.
Desde el día que nos conocimos todo fue un desastre.
Flashback.
Llegaste a la casa (bue... Mansión de 3 pisos equipada de porquerías y cosas innecesarias para un ser humano normal) del nuevo cliente de tu papá. Nuevo representado.
A decir verdad no sabías ni quien era, pero era importante para la agencia, razón que te llevó a deducir que o era One Dirección (que por casualidad rompió contrato con su representante y tu padre salió a la caza de los cinco chicos como había querido desde un principio), o era el egocéntrico futbolista que no paraba de salir en la noticias y en la sección deportes de periódico... Bah no sólo en esa, sino también en la de espectáculos muy a menudo ya que su trayectoria no era abundante sólo en lo futbolístico, sino también en la cantidad de gatos que pasaban cada día por su cama. Pedro Alfonso.
Iugh! Qué asco!
Tocaste tiembre en la gran "casa", esperando a que te abrieran.
Habrán pasado segundos, que un hombre relativamente joven abrió la enorme puerta dándote la bienvenida.
- Paula Chaves? No?
- Sí. Un placer - dijiste extendiendo tu mano.
El hombre la tomó y deposito un suave beso en tus nudillos.
- Federico. Y el placer es todo mío
Te sonrojaste (apenas).
- La oficina está por el final del pasillo a tu izquierda. Esperame allá hasta que busque unos papeles y encuentre a mi hermano.
Te sonrió y volvió sobre sus talones para buscar los dichosos papeles. Vos, también giraste y emprendiste tu camino a "la oficina".
Federico te calló muy bien y rogabas porque su hermano fuera uno de los 5 chicos que estaban enloqueciendo a las adolescentes en todo el mundo.
Llegaste a la puerta de la oficina. Cuando ibas a abrirla un raro ruido se escabulló por la madera (de roble, seguramente) que formaba la puerta llegando a tus odios.
Poco y nada te importó porque hiciste caso omiso y decidiste entrar.
Empuñaste el picaporte y lo moviste para entrar a la sala. Pero en ese momento te arrepentiste terriblemente.
La desagradable escena llenó tus ojos.
Un tatoaje que cubría unos anchos hombros masculinos, se contraía y relajaba al compás de los movimientos. Una mujer (más bien zorra) gemía (gritaba) en signo de que la estaba pasando excelentemente y pedía más.
Vos (cuasi traumada) intentaste cerrar la puerta sin hacer ruido alguno para hacer de cuenta que nada habías visto, mas la escena te había dejado destartalada y como es costumbre tu torpeza se hizo presente en el momento menos indicado...
Al intentar salir chocaste contra la otra puerta y un grito ahogado salió de tu boca. Los dos cuerpos sudorosos sobre el escritorio se detuvieron y voltearon a mirarte... Ella, rubia oxigenada como imaginabas y con tanto plástico en dentro de su cuerpo que era probable que si encendieras un fósforo a su lado, comenzara a derretirse... Él, por su parte... Mierda... Era él. Y sí! Era demasiado pedir a 5 adolescentes dentro de todo inocentes... Pero no!
Definitivamente el mundo estaba en tu contra. No sólo tenías que trabajar en algo que no te apasionaba, sino que además debías representar al hombre que más aborrecías. Era cierto, no lo conocías pero sus actitudes reflejadas en los medios eran suficiente...
El típico nenito futbolista, cagado en guita y físicamente lindo (tampoco wuau) que sólo se ocupaba de sí mismo y de mantener a su órgano reproductor ocupado.
Si bien, conocidas eran sus "obras caritativas", vos sabías que sólo lo hacía para llamar a la prensa y atraer a las mujeres (seamos sinceras, nos encantan los hombres que no sólo son físico, sino también corazón).
Volviendo al tema, en la cabeza te pueteabas en mil idiomas distintos por no haber permanecido afuera de la habitación al escuchar el ruido.
Pedro (obviamente) te miraba fijo esperando reacción tuya.
SUCIO. ASQUEROSO. NUDISTAS.
No había palabras. Ni siquiera tenía intención de dejar de hacer esa cochinada y taparse... Vos media confundida largaste un pequeño quejido cuando sentiste una mano que agarraba tu brazo.
- Sos enfermo nene? No tenés respeto por nada, Pedro. Sacá a esta puta de casa y cambiate a ver si así podemos hablar con Paula y arreglar tu contrato... Bah si todavía quiere.
Era Federico. Que te había apartado de la escena y llevado al pasillo.
- Lo lamento. Siempre es así, pero le avisé que venías. Se supone que se comportaría... Carajo... Tiene 27 años ya, puede controlar sus hormonas.
Por tu parte seguías media ida, pero sabías que este contrato era importante (ciertamente se te había cruzado por la cabeza en estos 15 minutos de ir y decirle a tu padre q nunca harías esto, mas lo conocías y sabías que no existiría manera de convencerlo)
Viendo la cara de preocupación de Federico, decidiste restarle importancia.
- No te preocupes. Sólo, procura no se vuelva a repetir. No es muy agradable.
Él te sonrió.
- Descuida. Y de nuevo, lo siento, Pau... Si puedo llamarte así.
- Claro - soltaste devolviéndole la mueca.
Federico te hizo sentar en los sillones de la sala de estar y fue a buscar al animal de su hermano. No entendías cómo se podía ser tan distintos siendo hermanos.
Ellos regresaron y vos ya mirabas a Pedro con cara de pocos amigos.
- Bueno Paula, él es Pedro. Lamento la forma en que se conocie....
- Seh, seh. Ella lo sabe. Pasemos a lo importante - interrumpió Pedro a Federico - Muñeca, hablé con tu jefe, le dije que te daba una semana de prueba y sino me gustaban los arreglos el contrato no se firma.
Casi fuera de tus casillas contestaste.
- Uno, no soy una muñeca. Mi nombre es Paula. Dos, creo que con tres días me alcanza para demostrar que soy la mejor en el trabajo. Tres, mantengase al margen de mi persona.
Su cara se transformó y volteo la cabeza al ver a la mujer que había estado con él hace unos minutos.
Se volvió hacia vos con mirada media sobradora y se fue atrás del gato (again).
Fin del flashback.
Bien como sabías que pasaría no se llevaron bien desde el principio. La semana de prueba pasó y el contrato se firmó.
Federico se hartó de pedir disculpas por el episodio de la oficina pero lo convenciste de que ya estaba olvidado.
En cuanto a Pedro, bien, toda esa semana se llevaron como la mierda, pero demostraste la eficacia en cuanto al trabajo y él lo había visto. Razón por la que no puedo objetar nada en contra de la firma del contrato.
En una semana le conseguiste más entrevistas que las de toda su carrera y arreglaste renuevo de contrato con el París por muchísima más cantidad de dinero que la ganada en toda su vida.
Y sí, tu trabajo no te gustaba pero siempre ibas a hacerlos bien. Uno, para enorgullecer a tu papá y dos, para (ahora) darle la contra a Alfonso y mostrarle que eras la mejor.
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Bueni, el último por hoy. Comenten por fas. Gracias por leer.
Muy bueno,segui subiendo!!!
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