sábado, 27 de diciembre de 2014

Capítulo seis

PUTA. MIERDA. JODER. HIJO DE PUTA.

CARAJO. CARAJO!

La habías cagado. Cagado hasta el fondo.

Tu pecho ya se había apretado por hecho de haberla visto llorar por tu culpa, pero esto fue el tope. No podías respirar. La ropa te atosigaba y las costillas no permitían el ingreso de aire que necesitabas.

Necesitabas ir con ella. YA.

Siempre te importó nada lo que las mujeres dijeran de vos o si "sufrían por tu culpa" (seamos honestos, el sufrimiento les duraba hasta que encontraban a otro con plata y una buena poronga)... Pero con Paula. Mierda! Desde el día que le viste sus ojos quisiste retenerla contra tu cuerpo y no dejar que nada la dañara, pero el odio, asco, bronca y repulsión en sus ojos al verte coger con otra te hizo tomar una postura completamente distinta. Su mirada se sintió como un cuchillo por la espalda pero no ibas a mostrarte débil o sensible o toda esa estupidez; así que decidiste tratarla de igual manera como ella creía que la tratarías. Podrías haber hablado con ella desde un principio, abrirte a ella y sacarla de su error, pero no. Tu orgullo te ganó. Si ella creía que eras un insensible sin corazón (digamos que en cuanto a las mujeres tenía razón, pero en lo demás estaba completamente equivocada), se lo ibas a dejar creer. Por eso su relación era una mierda.

Y vos tan "compenetrado en tu personaje" te lo terminste creyendo al relacionarte con ella.

Pero hoy... Carajo... Es complicado. Nunca lo habías admitido pero ese primer día, con la rubia estabas haciendo un esfuerzo tremendo para correrte hasta que notaste su presencia en la habitación y en el momento que conectaron sus ojos tu erección se tensó y sacudió dentro del cuerpo de esa mujer con la que estabas. Por ella. Por Paula... Seguís convencido de que fue por la excitación de que te estuvieriera viendo otra persona.

Tus pensamientos estaban alborotados y no sabías qué hacer.

- Por qué no me lo dijo? - las palabras dirigidas a Federico salieron de tu boca antes de que pudieras tomar conciencia de las mismas.

Federico te miró y en su expresión facial se distinguía fácilmente la pregunta: me estás cargando? Sin embargo, te mantuviste firme esperando una respuesta. Él te miró torciendo el gesto y luego de unos segundos respondió.

- No creo nunca haberte escuchado preguntarle si estaba bien, o si estaba cansada, o si tenía algún problema familiar, o si le gustaba el helado de vainilla. Si mal no recuerdo lo único que te empeñas en hacer es fastidiarla y no valorar su trabajo. Entonces por qué joraca iba ella a decirte algo tan personal como eso? - te rugió Federico en la cara.

Ya te estabas cansando de su tonito.

- Porque te lo dijo a vos. - lo miraste esperando que su semblante enfurecido se pusiera nerviosa ante tu sutil inquisición.

- Porque es MI AMIGA. - dijo resaltando las dos últimas palabras. - Porque a mi no me encontró cogiendome a una mina a la cual no me sabía ni el nombre el día de acordar su contrato. Porque yo me preocupé por ella desde que puso un pie dentro de la casa. Porque...

- Te gusta. - afirmaste interrumpiendo su palabrería y te molestó. Llegar a la conclusión de que a tu hermano le gustaba Paula te sacó de eje. - Te gusta, no es así?

Lo increpaste nuevamente.

- JA! Si serás capullo idiota. - dijo mientras inclinaba la cabeza para atrás medio exasperado y volvía a bajarla para mirarte de nuevo. - Si en vez de pasarte criticando a Paula y cogiendote a mono que refriega su culo contra tu verga hubieras, CAPAZ, escuchado una de las tantas conversaciones donde le pedí que me ayudara con una amiga de ella que conocí un día que salimos a tomar algo. Y si hubiera prestado atención, te hubieras dado cuenta, CAPAZ, que estoy hasta las pelotas con la pendeja esa. - dijo tanquilo contra tu cara.

Esto iba de mal en peor y no podías seguir así.

- Perdón - soltaste casi como escupiendo la palabra.

Federico te miró y por primera vez desde que lo viste el día de hoy, una sombra de sonrisa asomó en su rostro.

- Qué? Disculpa, no te escuché.

Hijo de puta.

- Sí lo hiciste, Federico, no lo voy a repetir.

De la nada una pequeña carcajada salió de su boca.

- Sí, sí, solo quería ver si podías decir la misma palabra dos veces.

- Puto - respondiste más tranquilo ya.

Miraste a tu hermano a los ojos.

- No lo habría hecho. Juro que me pareció un miedo tan inocente que por eso jugué con eso, pero de haberlo sabido, no lo habría hecho. - Él suspiró y asintió.

- Lo sé. - respondió

- Ella lo sabe también verdad? - preguntaste mordiendote el labio asustado.

Fedrico te miró e hizo una mueca de disgusto.

- Mierda.

Hechaste a correr pero tu hermano te frenó

- A dónde vas?

- A buscarla. - dijiste como si nada.

- Para?

- Para pedirle perdón - susurraste con la cabeza a gachas.

- Qué vas a hacer qué? - rió Federico - Es joda, no?

- Federico me mandé una cagada grande y lo sé. Ahora soltame así puedo hablar con ella y arreglarlo. - Te solataste de tu agarre y saliste pitando al interior del estadio a buscar a Paula.

Estabas casi desesperado buscándola por todo el club. La rueda de prensa tendría q haber empezado hace 10 minutos pero no ibas a empezar sin ella. Necesitabas disculparte.

Buscaste y buscaste. Hasta que llegaste a los vestuarios y la viste recostada sobre uno de los largos y anchos sillones de cuero dispuestos ahí para que los jugadores se relajen antes de salir.

Estaba de espalda y su cabello caía vertical hacia el suelo. Diste la vuelta al sillón y viste sus ojos cerrados (estaba dormida) y cara roja.

Mierda. Te sentías como una mierda. No te sentías así desde hace mucho tiempo. Tu pecho cada vez reducía más el espacio de tu caja toráxica.

No entendías qué te pasaba. Las sensaciones que recorrían tu cuerpo... No te habías sentido así por el solo hecho de ver llorar a una mujer desde hace mucho tiempo y cada vez que pasaba era siempre con la misma mujer, nunca con otra.
Pero ahora, estabas agachado frente a ella con tu mirada fija en sus labios. Por acto reflejo (según vos) tu cabeza bajó de a poco hasta casi rosar su nariz respingada. De repente su respiración dejó de ser calmada y tranquila. De un momento a otro sus ojos verdes con tonos de miel chocaron con los tuyos y ahí te perdiste por completo.

-----

Segundo capitulo del día. Con total honestidad les digo que la única razón por la que subí es porque Sofía me reventó los ovarios para que lo hiciera ;)
Espero que les guste y dejen aua comentarios.

Nare @nare_pauchaves

4 comentarios:

  1. Holi me encanta la nove! Me la pasas xfa cada q subas? A @GraciasxTodoPYP , bsoo

    ResponderBorrar
  2. ME ESTOY MURIENDO QUIERO MÁSSSSSSSS no me calmo nada bue
    xoxo @fatipauliter

    ResponderBorrar
  3. Dkdkjsjsjd GENIAL el capitulo! Me. Encanta como escribis !

    ResponderBorrar