Facundo.
Cinco años habían pasado ya y vos pensabas que ya era un capítulo cerrado de tu vida. Cinco años pasaron desde que todo dentro de vos cambió. Tanto tu carrera como tu vida personal se habían visto destruídas completamente por este hombre que se había hecho llamar tu amigo, tu hermano. Le habías dado toda tu amistad. Habías confiado en él pero se había encargado de destruirlo todo.
Pensaste que ya era un capítulo cerrado de tu vida. Que ya había quedado atrás, pero parace que la mierda de destino (como muchos decían) se iba a encargar de que tu pasado te persiguiera hasta la tumba.
- Vamos amigo, no me vas a dar un abrazo?
Y antes de que pudieras hecer algo, sus putas manos estaban abrazándote.
- No vuelvas a tocarme, hijo de puta. Te quedó claro? - susurraste cuando el falso abrazo de tu ex amigo se hizo efectivo.
- Sin resentimientos Pepin. - respondió soltando una risa en tu oido.
Te safaste del abrazo. Tu compostura y autocontrol se habían ido por completo. La ira te consumía. Miraste a Facundo con asco y con muchas ganas de reventarle su cara a tompadas. Sin embargo, te moviste de su lado y saliste hecho una furia de la conferencia. Si quiera te molestaste en buscar el camino por donde habías venido, te abriste paso entre los periodistas y te fuiste pegando un portazo.
Antes de que llegaras a dar el décimo paso, escuchaste a Federico gritarte desde atrás (supusiste que Paula iba detrás suyo), pero hiciste caso omiso a cualquier palabra que haya salido de su boca o de la de Paula (que creíste haber escuchado en un momento). Ni siquiera intentaste que tu cerebro las procesara.
Llegaste a tu auto y con la mente nublada como la tenías aceleraste abandonando el club. Siempre que pasaban cosas como estas ibas a un solo lugar, sin embargo desde la ultima vez que viniste mucho tiempo había pasado.
...
Te subiste al auto con Fede y lo escuchaste putear en mil idiomas (más o menos). No entendías qué pasaba. La reacción de Pedro te descolocó sumado a que todavía no tenías bien acomodadas las ideas después del episodio del baño.
- Pau te voy a dejar en casa, si? - te preguntó Federico, pero sabías que más que una pregunta era un aviso.
- Está bien. Pero, qué le pasó a tu hermano? Sabés lo que me va a costar convencer a la prensa de que lo que pasó no fue nada, no? - y sí, estabas molestas.
- Lo sé, gorda. - suspiró Fede. - Todo culpa de ese hijo de puta.
Esta vez gruñó con furia.
- Quién? Facundo? Pero si el pobre no hizo nada. Además en qué le afecta a Pedro?
- Pau, es complicado, si? Mi hermano es un jodido hijo de puta y no lo digo por ofender a mi madre. Pero él y Facundo tienen historia y... Mirá Pau, no soy quien para contarte esto. - hizo silencio. - Bajate y descansá, que vos tuviste un día bastante movidito.
Miraste por la ventanilla. Habían llegado a la casa de Pedro. La verdad es que Federico tenía razón. Necesitaba relajarte y enfriar tu cabeza. Así, no preguntaste más nada, le diste a Fede un beso en la mejilla y bajaste del auto caminando hacia la casa.
Entraste en la casa donde habías pasado la mayor parte de tu tiempo en el último año y fuiste directo a "tu" habitación. Lo bueno de que Pedro Alfonso derrochara tanto dinero en cosas completamente innecesarias era que tenías una hermosa y espaciosa habitación para desconectarte, relajarte y pensar. El cuarto que te había dado Federico el día que tuviste que instalarte acá era el que más encajaba con vos. Era uno de los pocos espacios de la "mansión Alfonso" que no estaba acaparado puramente de tecnología, que no era hueco y vacío, sino todo lo contrario.
Había una gran pared azul cielo justo en frente del vental que actuaba como pared opuesta. El mismo ofrecía una vista alucinante de la ciudad, ya que como la casa se encontraba hacia las afueras de París, podías ver todo desde tu habitación (sí, incluída la Torre Eiffel), así como también del balcón al que podías acceder corriendo una puerta del gran ventanal. La cabecera de tu cama estaba apoyada sobre la pared azul lo que te encantaba porque no solo podías observar el hermoso paisaje parisino como primera y última vista del día, sino también porque las luces nocturnas iluminaban la pared azul cielo que reflejaba distintas tonalidades en el techo blanco del cuarto. Para muchos es una estupidez, pero a vos te encanta te daba paz.
Hacia la derecha de la cama (tamaño king, sí); revestida de sábanas de satén blancas, un cubre somier en tonque mezclaba el gris y el hueso, el cual a su vez permitía que los almohadones verdes claros y blancos de encajes tuvieran una perfecta armonía; terminaba el ventanal con una pequeña curbatura y divisabas la puerta del baño (obviamente cada habitación contaba con su baño privado, cosa que agradecías de sobremanera). Hacia la izquierda se ubicaba el ropero y un pequeño "living room" por llamarlo de alguna manera con un sillón en tono hueso y en forma de un cuarto de círculo encabezado en cada punta por dos puff (uno de cada lado) en marrón claro (ponele). En frente de los sillones (y como era de esperar), colgaba de la pared blanca un TV... Y bueno, ya saben. Ahora necesitabas... Ni vos sabés qué necesitás.
Tu día había dado asco. Tenías (según vos) mucho que analizar, pero antes requerías (vos, tu cuerpo y tu mente) un baño que eliminara toda la mugre del día (y no te referías a la suciedad explícita). Te dirigiste al baño y llenaste la bañera de agua. Mientras se llenaba, buscaste un conjunto de ropa interior limpio y el juego de toallas. Luego te quitaste el jean, la camisa, las sandalias, hasta quedar completamente desnuda. Regresaste, cerraste la canilla y te sumergiste en el agua tibia. Tus ojos se cerraron.
Pedro.
Automáticamente, volviste a abrirlos.
Por primera vez en el día te diste cuenta que desde que fuiste a despertarlo esta mañana no habías podido dejar de pensar en él.
Era ilógico. Llevabas un año trabajando con él y nunca había pasado nada similar a lo de hoy... Bueno... Más o menos.
Flashback.
El equipo había perdido 2-4 contra el Chelsea, pero Pedro estuvo raro durante todo el día. En el partido no había rendido y al terminar se fue directamente a su DBS sin saludar ni hablar con nadie, lo que era raro porque con tal de "quedar bien" hacía lo que fuera. En un primer momento no supiste qué lo puso tan susceptible y luego supusiste que fue el hecho de jugar contra su antiguo club, pero... COME ON... Todos sabían que Pedro dejó el club en cuanto le ofrecieron unos cuantos miles de euros.
Sin embargo, lo habías visto mirar durante largos ratos a uno de los jugadores del otro equipo y viceversa. No se dirigieron palabra alguna pero si se miraban bastante seguido. Además de que a los 10 minutos que el otro jugador entró, Pedro finjió (porque después lo viste caminar perfectamente) una lesión de rodilla y pidió que lo sacaran de la cancha.
Te sorprendió por el hecho que nunca abandonaba un partido pasara lo que pasase.
En fin, lo habías visto subirse a su Aston Martin y salir de ahí sin nada más. Vos, te habías ido a la casa en tu Ford ya que Fede se había ido de viaje por una semana. Sin él te sentías bastante sola, pero también te gustaba pasar tiempo en tu companía.
Cuando llegaste, te preparaste un sándwich de pan árabe tostado, bacon, queso chedar, tomate cherrie, lechuga y jamón que habías dorado en la sartén. Cómo deseabas poder dedicarte a lo que tanto te gustaba. Tener tu cocina, tu restaurant o por lo menos trabajar en uno. Siempre que podías cocinabas, aunque sea para vos.
Terminaste tu cena (porque sí, el partido había sido de noche, como casi todos) y te dirigiste a la cama. Te quitaste la ropa para metete en la ducha. Un baño rápido, pensaste.
Una vez limpia y con tu short ositos con una remera a juego que conformaban tu piyama te metiste en la cama. Sí, amabas ese piyama. Fede fue el único que te había visto con él y se rió tanto que le hiciste prometer que no le diría nada a nadie, menos a Pedro.
Miraste el reloj. Las dos.
Estabas a punto de dormirte cuando sentiste un fuerte ruido en la planta baja. A pesar de tu TERROR (literal), bajaste a ver qué pasaba. Al poner un pie en el último escalón de la escalera sentiste que alguien te tomaba de brazo y tapaba tu boca.
Tu corazón estaba en tu boca y no era solo una expresión.
- Sh! Soy yo! - escuchaste su voz ronca y casi perdida.
- Pedro?
Te dio la vuelta y soltó sobre tu cara un simple...
- Sí.
- Qué haces estúpido? Sos un pelotudo, mirá la hora que es! - le gritaste de repente.
- Shh, mi cabeza Paula. - y sí, ahí te diste cuenta que estaba completamente en pedo.
- Encima estás en pedo, nene. Mañana tenés entrenamiento Pedro. Qué pensás que haces?
Hasta ese momento no te habías dado cuenta que el tenía sujeta tu cintura y te estaba apretando contra él. Así como tampoco te percataste del hecho de que el estaba caminado con vos pegada a su cuerpo. Ibas hacia atrás hasta que sentiste tus piernas chocar con el sillón lo que provocó que cayeras automáticamente en él y Pedro encima tuyo.
- Salí Pedro. Quiero ir a dormir.
- Shh, te busqué tanto Pau. - él nunca te decía "Pau", ni siquiera en aquel tiempo.
- Qué decís nene? Dejame. - trataste de empujarlo con tus manos pero te diste cuenta que fue un error, por dos razones. La primera, porque era más pesado y fuerte que vos. La segunda, porque en cuanto tocaste su fornido pecho a través de la remera se te pusieron los pelos de puta, un escalofrío te atravesó por completo concentrándose en tus pezones que se eractaron como si nada. El que Pedro aún te sujetara de la cintura y levantara tu cadera para pegarte más a él, no ayudaba mucho.
Su cabeza se inclinó y sus labios rozaron los tuyos. Dejaste de respirar.
- Tendrías que haber aparecido antes, Paula. Por qué no apareciste antes? - preguntó levantando un poco la cabeza. Lo sentías en su voz. Estaba buscando algún tipo de explicación pero no sabías a qué, porque él no podía referirse a lo que vos creías
- Si hubieras llegado antes, esto sería distinto. - y su cabeza volvió a bajar, pero esta vez hasta el hueco de tu cuello donde dejó un beso.
Querías más. Ahora no solo eran tus pezones, tu entrepierna también.
- Sería distinto - susurró apenas. Y cuando pensaste que tu control y cordura se iban al carajo sentiste su respiración serenarse y su cabeza así como su cuerpo, caer como peso muerto sobre vos.
Se durmió!
No te lo podías creer, aunque en el fondo lo agradecías (y más en el fondo tu cuerpo lo puteaba con todo su ser). Saliste como pudiste de bajo suyo. Una vez parada te quedate mirándolo en la oscuridad con la poca luz que entraba por la ventana. Lo acomodaste un poco sobre el sillón y lo tapaste con su campera.
No querías pensar en nada. Así que lo dejaste ahí y te dirigiste a tu habitación nuevamente.
Fin flashback.
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Bueno, aquí estoy de nuevo. Perdón por no subir en estos dos días pero la inspiración se me había cortado :/. No me salía nada y no sabía como poner por escrito lo que pensaba. En fin, no es "guuuaauu ÉL capítulo" pero es lo que salió.
Espero que disfruten leyendo la.novela tanto como yo disfruto escribirla; así que les pido porfís que comenten. Me gusta cuando me ponen qué les gusta y qué no. Please.
Bueno eso y tengan buena noche.
Los quiero.
Nare @nare_pauchaves.
PD 1: Acá tenés en capítulo Fátima. Te iba a dedicar el próximo q es más (corazón corazón corazón, carita perver x5, lengua, brazo mostrando músculo, manito cerrada, carita prever), pero ahora te cagas.
PD 2: Remember read this *flechita hacia abajo*
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Narella el próximo me lo dedicas también ok? Y quiero mucha carita perver y corazones en ese cap ok? Gracias sos lo maximo cuando queres chau❤
ResponderBorrarMuy bueno el capitulo!! Y es genial como escribis!
ResponderBorrarMe encanta la novela!
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