domingo, 4 de enero de 2015

Capítulo nueve

Te separaraste de Pedro justo a tiempo para la entrada de Federico en el vestuario.

- Pedro? Qué mierda hac...

- Te dije que iba a buscarla.

- Y yo no sé para qué mierda te dejé. Sabía que la ibas a hacer llorar otra vez. Sos un hijo de puta. - Federico se acercó a Pedro con su puño en alto.

Vos estabas en trance desde que tu cuerpo y el de Pedro dejaron de estar en contacto (aunque, tenés tus dudas sobre el hecho de que lo hayas estado mientras estaban pegados en uno al otro). No entendías qué carajo te había pasado (a vos, a él, a tu cuerpo, al de él, a tus hormonas y... bueno, creo que se entendió).

Tu mente había quedado en completo blanco (bueno, blanco contrastado con el dorado del pecho de Pedro que estuvo pegado a tu cara durante los minutos antes que Federico llegara)

En el momento que escuchaste el grito de Pedro saliste de tu trance, justo para ver cómo el puño de Federico impactaba en la cara de Pedro. Tenías que parar eso.

- Fede! Pará! Él no me hizo nada! - gritaste justo antes qprometésrcer golpe fuera a parar a la boca de Pedro

- Sólo vino a disculparse. - continuase.

- Pero... Por qué lloras? - Fede te miraba con preocupación.

- Fueron los recuerdos, nomás. - Federico torció el gesto.

- Me lo prometés?

Un día ibas a reventar a ese chico de un abrazo. Lo querías tanto.

- Te lo prometo. - sonreiste como respuesta y su gesto se transformó en una inmensa sonrisa.

- Te creo. Ahora vamos. - dijo tomándote de la mano mientras te guiaba fuera del vestuario. - Y vos, - giró y señaló a Pedro. - Movete que ya estás casi una hora tarde para conferencia.

Terminó de articular la última palabra y ya estabas camino a salón que utilizaban en el club para actos como estos. Pedro se había quedado parado viendote salir de la habitación con tu hermano y no llegaste a observar si siquiera se había inmutado para abandonar el cuarto.

Fede seguía con su mano sobre la tuya y te guiaba con su cara un poco más relajada. Vos, si bien tratabas de mantener tu expresión facial inmutable, tu cabeza iba a mil. Sabías que con Pedro se debían una charla de lo que había sucedido pero para ser completamente sincera con vos, preferías no tenerla o evitarla el mayor tiempo posible.

...

Qué carajo...

Habías quedado... Ni siquiera vos sabías cómo habías quedado. Lo que pasó con Paula... AAAHHH! El momento en que tus caderas golpearon justo su entre pierna...

Te quedaste sin aire. El solo hecho de recordar la situación vivida, la reacción de Paula... Habían gemido, jadeado y vos, o tu masculinidad mejor dicho se habían alterado hasta niveles que no pensaste alcanzar.

Miraste hacia abajo. Tu pantalón seguía pareciendo el campamento de los exploradores. Dolía. Dolía, mucho pero desgraciadamente por unas horas no podías hacer nada para descargar eso. Tenías que bajar eso de alguna forma... rápido.

Respiraste ondo y cerraste lo ojos.

Inhalo.

Tenías que poner tu mente en blanco.

Exhalo.

Mente en blanco.

Inhalo.

Mente en... Paula.

Ah! Exhalo.

Mierda.

Inhalo.

Su cuerpo. Joder.

Exhalo.

Sus gemidos. Puta madre.

Inhalo.

Su boca. Hijo de puta.

Exhalo.

MENTE EN BLANCO.

Abriste los ojos y miraste tu entre pierna. Todo seguía igual (sino, peor).

No podías seguir acá. Tenías la bendita conferencia de prensa. Si ibas ahora y la terminabas rápido podrías encargarte luego de este temita.

Exhalate (esta vez con los ojos abiertos).

Saliste del vestuario y emprendiste rumbo al salón que daría lugar a la conferencia de prensa o como lo quieran llamar.

Es tu camino, sólo pensaste en Paula y cómo carajo iba a seguir su relación luego de esto. Te había matado verla llorar. Verla tan mal.

Te puteaste mil veces por ser tan estúpido y dejar que tu "sed de venganza" te cegara y te hiciera hacer estupideces. No podías verla como la viste. Preferías a la Paula combativa, con la que discutías y peleabas todo el tiempo (o a la Paula que vez con Federico, la que regala sorisas y miradas de cariño, que habías visto abrazar a tu hermano en más de una ocación; querías eso con ella también).

Sacudiste la cabeza. Tenías que centrarte en esto y terminarlo rápido.

Llegaste al salón y automáticamente las cámaras te enfocaron, así también la mirada de las decenas de periodistas que estaban ahí. Sin embargo, necesitaba encontrarla, aunque sea con la mirada. Y eso no es algo de ahora, siempre que hacías cosas como estas necesitabas mirarla primero, eso te daba seguridad y (no sabés por qué) te llenaba por dentro... Wau, eso nunca lo habías pensado.

- Sentate ahí y empezá a hablar, querés? - te diste la vuelta, saliendo de tu trance y viste al director del club con su típica cara de orto mirándote fijamente.

Le dedicaste una falsa sonrisa y procediste a sentarte en la silla frente a la mesa llena de micrófonos detrás de la cual había, como mínimo, 50 periodistas esperando a que hablaras.

Inclinaste tu silla para atrás y recuperaste tu postura habitual.

- Y bien? Quién empieza? - pregunaste.

Sin preámbulos, la primera pregunta apareció.

- Pedro, por qué tardaste en llegar?

Clic. Otra vez.

Volviste a buscar a Paula con ma mirada. Tu actitud de "ganador" o lo que sea que adoptabas como forma de actuar en esos momentos , se estaba llendo a la mierda. Necesitabas verla.

Tu desesperación aumentaba, hasta que la viste en un rincón con Federico. No ibas a entrara en detalles de lo que pesabas de su relación justo ahora. Solo necesitabas localizarla.

Volviste la cabeza a la periodista que te había preguntado y sonreiste de costado.

- Te importa mi itinerario, bombón? Si es por eso no te preocupes que seguro algún lugar para a vos debo tener. - la mujer se puso cuasi bordó, sin embargo continuó.

- Todos los aquí presentes sabemos que tiene lugar para cuquier mujer que se quiera acostar con usted, Señor Alfonso. Mi pregunta se debía al hecho de que llevamos acá más de una hora esperando.

No esperabas eso.

- Solo estaba higienizando mi cuerpo para venir presentable a hablar con ustedes, cuando salí de mi cama no tuve tiempo, muñeca, y sé que ninguno acá quería verme con el aspecto de recién levantado.

La mujer rodó los ojos hacia arriba y se volvió a sentar.

A continuación, varios periodistas te hicieron preguntas en relación al torneo de la "Ligue 1" y a la Champions. La verdad es que no te caían mal ninguno de ellos, con algunos hasta tenías un grado de confianza de personas casi amigas, dirías. Además amabas hablar de tu pasión, de tu vida, de tu sueños. Eso es el football para vos. Aunque sabés donde está tu verdadero amor en esta carrera y el hecho de haberlo dejado te dolía muchísimo.

En fin, preguntaron sobre algunas donaciones que habías hecho, las cuales hacías de verdad desde el fondo de tu corazón. Tenés tus razones para hacerlo y no sólo por prensa o por mantener una imagen.

Luego de preguntar algunas cosas banales más, un periodista preguntó por aquella razón por la que estabas ahí.

- Bien Pedro, todos sabemos que estamos aquí, principalmente, para saber qué camiseta usará el mejor en el próximo mundial.

Te removiste un poco en la silla, no por la pregunta, sino por el hecho de que se dirijieran a vos como el mejor del mundo. Vos no eras ese. Te faltaban años luz para serlo; para alcanzar a Maradona o Messi o Pelé. No te gustaba el hecho que te miraran como si fueras alguien mejor. Vos querías ser un tipo que hacía lo que le gusta.

- Y bien?

Voliste al mundo y viste que todos te miraban esperando respuesta.

- Pedro, con quién jugarás? Alemania, Francia o Argentina?

- Ustedes qué piensan? - respondiste/preguntaste.

El mismo periodista te respondió.

- En mi opinión, Alemania. Fue el gran ganador del año pasado y cuenta con gran equipo a nivel táctico, estratégico y desarrollo individual.

Sonreiste. No tenía idea.

- Y ustedes? Piensan igual?

La mayoría asintió, otros apostaron por Francia por el hecho que jugabas allí.

No entendían nada.

- Bien, pues... Creo que los colores celeste y blanco van más conmigo, por lo que supongo que jugaré con la camiseta de Argentina.

Todos se quedaron sorprendidos por la respuesta. Incluso Paula, en quien divisaste un brillo especial en sus ojos.

No entendían nada.

Lo único que soñabas desde pequeño era tener esa camiseta puesta meter tantos goles con ella puesta como fuerza tuvieras en el cuerpo. Pudiste crecer en otros países. Vivir en otros, pero Argentina era TU país, tu hogar. Y no podías pensar tener puesta otra camiseta que no fuera esa.

- En serio? - Preguntó un hombre entrado un poco en años que se levantó de su silla con una mirada llena de emoción. Lo conocías! Era periodista argentino. Uno de los mejores. Y lo sabías porque de chico habías admirado su trabajo por su respeto y dedicación.

Sentiste una presión en el pecho y tus ojos medios vidriosos.

- En serio. - respondiste mirando a aquel hombre.

- Tengo otra pregunta más, Pedro. - giraste la cabeza y miraste nuevamente al periodista que te venía prácticamente entravistando.

- Decime.

- Qué pensas de la nueva incorporación a la línea de ataque del París?

Qué? Pará! Nueva incorporación? Eso no lo sabías.

- Disculpame, pero no estaba enterado. Pero seguramente ha de ser una gran elección si los directivos han decidido incorporarlo. - no sabías qué más decir.

- Pero seguro que lo conoces como para que nos des una opinión más personal con respecto a él.

- Si me dices quién es... - bien, este muchacho podría ser la excepción a la regla de que todos los periodistas te caían bien.

- Claro. - respondió - Es...

- Soy yo!

Reconocías esa voz. Más que bien.

Tu pecho se cerró y no querías voltear por qué sabés a quién vas a encontrar.

- Supongo que de mi si podés dar una opinión más personal o no, amigo?

Giraste. Era él. Qué mierda hace acá? Con que te garcara una vez no era suficiente? Te iba a perseguir siempre?

Su sonrisa pedante estaba estampada en su cara y darías lo que fuera por borrarsela.

- Dale Pedro, no seas antipático y dame un abrazo. Hace mucho que no nos vemos.

Te guardaste la bronca y odio con todas tus fuerzas para luego hablar.

- Cómo estás Facundo?

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Qué habrá pasado entre Pedro y Facundo? Por qué Pedro dice que dejó su "verdadero amor en esta carrera"? Tendrá Facundo que ver algo? Quedará Paula metida entre estos dos hombre?

Chan, chan, chaaaaaaaan!

Ya lo sé, me aman. Soy lo más. Ah.
Para que sepan el apellido de Fancundo es Pieres por si les interesaba. Digo nomás.

Bueno como siempre comenten pls, no se ortiven. Ah. No eu, las quiero.

Gracias por leer.

Sofia te dedico este capítulo piba. Te mereces todo lo que pasaste, todo lo que viviste. Sos increíble y sabé que la vida devuelve lo que das. Te destesto mucho, pero bue.

PD: Acuerdense de leer estas noves tan geniales.

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